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Problemas futuros

El Estado debe hallar el mecanismo para incentivar el ahorro voluntario, sin descuidar políticas para que los jóvenes accedan a salarios suficientes

OPINIÓN

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El 2022 será el año de la primera generación de trabajadoras y trabajadores que estarán pensionados bajo el régimen de Administradoras de Fondo para el Retiro (Afores). No obstante, 70 por ciento de las personas afiliadas a este sistema, que cumplirán 65 años en 2021, no podrá disponer de sus fondos para el retiro, al no haber alcanzado las 250 semanas de cotización, y a quienes sí les será posible recibirán lo equivalente a tan sólo 30 por ciento de su último salario. Con el paso de los años, el volumen de retirados incrementará y esta crisis se acentuará.

En el otro extremo se encuentran las personas jóvenes que se insertarán en un mercado laboral cada vez más automatizado, que les demandará habilidades muy diferentes de las que hasta ahora se enseñan en la mayoría de las aulas. Desde hace décadas, la carrera entre la tecnología y la educación ha sido una constante, pero el exponencial crecimiento de las tecnologías de la información está dejando rezagada a la educación. La automatización es cada vez mayor: desde tiendas de conveniencia hasta grandes centros de ensamblaje y distribución que no cuentan con ningún empleado. Si la educación sigue perdiendo la carrera, entonces la población joven que trate de entrar al mercado laboral difícilmente logrará hacerlo de manera adecuada.

Ante esta muy próxima realidad, las autoridades tienen la responsabilidad de diseñar normas, que en este caso habrán de convertirse en políticas públicas con visión de futuro. Desde que el esquema de Afores entró en vigor, en 1997, el sector privado y el gobierno dejaron de llevar a cabo esfuerzos coordinados para asegurar el retiro de las personas. Es momento de reforzar esta coordinación, en aras de aumentar el retorno de los fondos; para ello, el sistema de retiro tiene que contar con una regulación que le permita, de manera responsable, ampliar las posibilidades de inversión de los fondos que le son depositados.

Al mismo tiempo, el Estado debe encontrar el mecanismo adecuado para incentivar la cultura del ahorro voluntario, sin descuidar la implementación de políticas que puedan ampliar las posibilidades para que la parte más joven de nuestra pirámide demográfica pueda acceder a un mercado laboral con salarios suficientes para desarrollar sus capacidades de manera plena. El sistema educativo, a su vez, tiene que capacitar al alumnado, para permitirle adquirir habilidades que se adapten a la demanda y las necesidades del mercado; la programación y codificación, por ejemplo, podrían ser pilares de este nuevo modelo educativo.

La prosperidad de los países no se logrará de manera improvisada ni inmediata, así lo demuestra la historia. Si bien tenemos que encontrar soluciones para situaciones que hoy en día representan una problemática latente para el desarrollo de nuestras sociedades, el trabajo legislativo debe allanar el camino para que las futuras generaciones cuenten con las herramientas necesarias para enfrentar cambios que cada vez serán más constantes y veloces.

Por ello, siempre conduciremos nuestro actuar parlamentario con sensibilidad respecto a los acontecimientos presentes, pero también con el afán de sentar las bases del país que queremos construir. No perderemos de vista lo que pasa, pero siempre mantendremos puesta la atención en lo que sigue.

POR RICARDO MONREAL

SENADOR DE MORENA Y PRESIDENTE DE LA JUNTA DE COORDINACIÓN POLÍTICA

@RICARDOMONREALA

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