Un monstruoso pasado y un futuro llamado Justicia

Maryangel tiene un objetivo primordial en su vida: dejar atrás un pasado llamado Édgar Manuel Martínez

El país conoció a ese hombre-pesadilla en medios de comunicación en el verano de 2019: se trataba de un agente despedido por reprobar sus exámenes de control y confianza dentro de la extinta Agencia Federal de Investigaciones, que cerró en 2012 tras acusaciones de estar infiltrada por el crimen organizado. Bajo el alias de “Carlos”, Édgar Martínez usó los conocimientos que adquirió dentro del gobierno para tejer una red de corrupción de alto nivel y ponerla a disposición de Ignacio Santoyo, “El Soni”, fundador del infame portal Zona Divas.

Entre 2015 y 2017, “Carlos” se vio a sí mismo como un “proveedor” de mujeres secuestradas a quienes entregaba a Zona Divas a cambio de comisiones por cada violación que conseguía por internet. Con ayuda de su madre y su hijo, entre otras personas de su círculo más cercano, el exagente lideró su propia célula de tráfico humano y corrompió a decenas de agentes del Instituto Nacional de Migración, para traer mujeres de Sudamérica hasta México sin que sus ingresos al país quedaran registrados.

Primero, les endulzaba el oído con esperanzas de un falso trabajo bien pagado y luego les amargaba la vida al quitarles sus papeles migratorios, retenerlas en casas de seguridad y ofertarlas en internet con fotografías eróticas tomadas contra su voluntad.

Una de sus víctimas es Maryangel, una venezolana de 28 años. El 20 de enero de 2016 llegó a México creyendo que abriría una puerta de escape a la crisis económica en su país y, en realidad, abrió la puerta de entrada a un largo rapto con fines de explotación sexual y cuyo cerrajero era “Carlos”, quien le exigió 86 mil pesos para saldar la “deuda” del boleto de avión que la trajo a México y dejarla en libertad.

Maryangel conoció el sadismo y desprecio de otros por la dignidad humana, pero también conoció su propia resistencia, al aprovechar un descuido de los hombres que la vigilaban y escapar con su prima y una amiga, también venezolanas, del hotel Villas Patriotismo, donde estaba secuestrada.

Su valentía le recompensó con su libertad y el encierro de su captor: tras denunciarlo, entregar a las autoridades las ubicaciones de sus propiedades y recibir acompañamiento legal de Comisión Unidos vs. la Trata, las autoridades lograron la detención de “Carlos” en Tecámac, Estado de México, y encadenarle a una sentencia de 38 años y cuatro meses en prisión.

Su caída está unida a la de otro traidor en los cuerpos de seguridad del país: Julio César N., un exagente de la vieja Policía Judicial en la capital, también operaba en Zona Divas y ha sido detenido. Ahora, él sabrá lo que es ser policía y tratar de dormir en una prisión.

Las autoridades deben tener dos objetivos primordiales en sus vidas: ir tras los agentes corruptos que son cómplices de redes de trata de personas y poner al frente de mujeres valientes, como Maryangel, un futuro llamado justicia.

POR ROSI OROZCO
COLABORADORA
@ROSIOROZCO


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