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Trump, el problema de Estados Unidos

El Presidente es un síntoma de lo que pasa en EU

OPINIÓN

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Más allá de cuestiones ideológicas, económicas o diplomáticas, Estados Unidos, creadores o maximizadores de ideas de políticas públicas y maestros de la imagen, pasan por malos tiempos en el mundo.

El problema en parte es la imagen de Donald Trump y su forma de relacionarse con el entorno, dentro y fuera de EU. Visto desde fuera, se ha convertido en el rostro de todas las actitudes negativas internacionales que pudieran relacionarse con EU, del intervencionismo a la indiferencia.

Muchas de las opiniones están determinadas por el cada vez más intenso debate político interno estadounidense, que por un lado confirman la importancia y el impacto del país, pero por otro reafirman muchas de las visiones más negativas.

Lo cierto es que Trump es un síntoma de lo que pasa en Estados Unidos hace ya más de dos décadas: una profunda duda sobre su papel en el mundo.

Los estadounidenses se preguntan ahora que hacen en Afganistán o en Irak, y la verdad, como afirma el analista Ian Bremmer, es que posiblemente haya soldados estadounidenses que hoy están destacados ahí que hayan nacido después del 11 de septiembre de 2001, el ataque terrorista que motivó su intervención militar.

Otra parte del problema está en que muchos estadounidenses se quejan de haber sido víctimas de la economía globalizada, impulsada por y centrada en EU.

Paralelamente, el debate interno es cada vez más duro y algunos grupos, caracterizados como los más conservadores y generalmente blancos anglosajones, sienten que sus principios están bajo ataque.

Que entre ellos haya sectores abiertamente racistas, xenófobos y aún neonazis, y que sean esos los más vocales en sus demandas y posicionamientos ante el mundo, no ayuda a la imagen de Estados Unidos.

Trump se convirtió en el presidente de esa corriente, con sus virtudes y todos sus defectos, tal vez porque crea en ellos, pero sobre todo porque mantiene su apoyo es esencial tanto para su futuro político y sus posibilidades de reelección.

Pero eso lo lleva a choques y roces político-comerciales con amigos y enemigos, indistintamente. 

Trump tiene un ego más que saludable, y eso lo ha llevado a ponerse en el centro de polémicas que deberían ser objeto de consideraciones sistémicas en torno a situaciones que fueron impulsadas en su momento por EU: el valor actual de una alianza militar como la OTAN, de los tratados de libre comercio o tendencias mundiales como el Acuerdo de París sobre el calentamiento global.

Las posiciones de Trump complacen  a una considerable minoría dentro de su país, pero antagonizan a una pequeña mayoría. Y fuera de EU encuentran animosidad, especialmente por la unilateralidad y el desinterés que manifiestan.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@CARRENOJOSE

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