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Mon Laferte y el vandalismo

Los gobiernos, atrapados en lógicas paralizantes de respeto a los derechos humanos, quedan inmóviles

OPINIÓN

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Recientemente hemos atestiguado una proliferación de actos vandálicos asociados a movimientos anarquistas y de izquierda. Desde Hong Kong, hasta Bogotá, pasando por Santiago y por México.

Son actos perpetrados por personas que cubren su rostro y no están necesariamente identificadas con el movimiento que dio origen a la manifestación inicial. Quieren desestabilizar.

Los gobiernos, atrapados en lógicas paralizantes de respeto a los derechos humanos, quedan inmóviles, sin posibilidad de defender los derechos de otras personas y de las empresas cuyos bienes son vandalizados.

Suelen expresar condenas a los actos vandálicos, pero se asume que la manifestación que les hospedó tiene causa legítima. Así, el vandalismo queda validado, pero los costos derivados son asumidos en privado por los dueños de los bienes afectados.

Lo peor de este virus es que recibe prensa gratis para su contagio. Por ejemplo, la cantante chilena Mon Laferte declaró en la ceremonia de los Premios Grammy frente a decenas de cámaras que “si tengo que ir a quemar un supermercado que me ha robado toda la vida, para exigir lo que me ha correspondido por un derecho básico, lo hago”.

Pero su postulado tergiversa todo, porque la comida en venta en el supermercado es fruto del trabajo de miles de trabajadores, quienes tienen derecho a obtener un pago por el valor que agregan para que ella adquiera alimentos cerca de su hogar.

The Balance señala que las razones por las que está emergiendo el vandalismo incluyen: (1) castigar a una compañía o a una industria; (2) manifestar frustraciones; (3) comunicar una ideología; (4) expresar odio; (5) demostrar cualidades artísticas; y (6) revelar la afiliación a una pandilla.

Las firmas globales especializadas en riesgos también están acelerando el análisis. Marsh, especializada en fianzas, emitió el reporte Interrupción de Negocio por Crisis Sociales. Ahí sugiere considerar tres acciones: (1) preparar; (2) responder; y (3) reanudar.

Marsh recomienda: “activar el Comité de Crisis” y “enfocar las acciones en proteger la integridad física de sus clientes, colaboradores y proveedores, incluso la de los mismos manifestantes. Atacar o confrontar a los manifestantes con fuerza bruta será una situación por la que luego deberá responder a la comunidad y seguramente afectará su marca”.

Al interior de Palacio Nacional se supo que el ofrecimiento del presidente López Obrador para mediar entre Televisa y el grupo de Miguel Alemán por el impago de compromisos para adquirir Radiópolis en realidad tiene un trasfondo: las graves implicaciones para la aeronáutica civil de una posible quiebra de Interjet.

El embargo de las cuentas y de las utilidades les impide auxiliar a la aerolínea. Y ahora se rumora la puesta a la venta de 17 aviones parados en Europa.

POR CARLOS MOTA
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