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Hambruna

Por lo menos nueve toreros se han puesto en huelga de hambre en la historia de la Plaza México

OPINIÓN

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Debido a un mal hepático, terminó abruptamente la huelga de hambre iniciada por el matador Lorenzo Garza Gaona en la entrada principal de la Plaza México, en busca de una oportunidad para confirmar su alternativa en la segunda parte de la Temporada Grande.

Son por lo menos nueve toreros los que se han puesto en huelga de hambre afuera del coso máximo. En 1981, Jerónimo Ayala El Puma, Moisés de Portugal, Rafael Rivera La Muerte y Rubén Quintero. Tiempo después, Miguel Reyes El Biafra, Roberto Ramírez El Mexicano, Gabriel de la Cruz La Bruja, Rodolfo Rodríguez El Pana y Lorenzo Garza Gaona.

El Mexicano se colgó de la reja de la entrada con los brazos abiertos, emulando una crucifixión. El Puma, Moisés de Portugal, Rafael Rivera y Rubén Quintero se pusieron en huelga de hambre vestidos de luces. Moisés y el del apodo felino sí recibieron la anhelada oportunidad de torear en La México, el primero de noviembre de 1981.

El Biafra, a la sazón El Niño de Biafra, se puso en huelga de hambre 12 días en 1982 después de haberle cortado una oreja a un novillo de Tepetzala, al lado del niño torero español Juan Pedro Galán.

Su huelga de hambre coincidió con un concierto de Julio Iglesias, así como la de Garza Gaona se juntó con el partido de tenis del sábado pasado, donde Roger Federer logró el milagro de llenar el gigantesco embudo con 42,517 espectadores (el único torero que hoy por hoy podría igualar la hazaña del deportista suizo se llama José Tomás). Finalmente, el empresario Alfonso Gaona le dio al Biafra una segunda oportunidad.

Historias dramáticas, de zozobra, de hambre, de aguante; historias sórdidas que tiene -y muchas- la fiesta de los toros.

MANEJO

Lejos de negarle la oportunidad, la empresa capitalina quizá pudo haber capitalizado de otra manera la inusual situación, considerando el sacrificio del diestro, la resonancia mediática que alcanzó su paro, y en un momento dado, hasta sus ilustres apellidos. Son tiempos donde urge encontrar nuevas fórmulas mercadológicas para atraer a un público que se fue por oleadas de las plazas por muy variadas razones.

GESTA

Existen grandes posibilidades de que la encerrona de Joselito Adame, el viernes 24 de enero, en San Miguel de Allende, sea transmitida por televisión.

Sería un acierto que así fuera, puesto que una corrida temática tan bien organizada, con plaza llena, detalles cuidados, encierro bien presentado y un espectáculo seguramente triunfal, puede brindar precisamente el tipo de publicidad positiva que necesita nuestra vilipendiada tauromaquia.

Joselito cumplirá 20 años de torero en plenitud de facultades, y con la mira puesta en un posible regreso a España el año que viene.

POR HERIBERTO MURRIETA
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