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Las vueltas que da la vida

Las Fuerzas Armadas dieron una muestra institucionalidad a quien hace 12 años se dijo presidente legítimo

OPINIÓN

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En la ceremonia del aniversario de la Revolución Mexicana, y a un mes de los lamentables acontecimientos en Culiacán, Sinaloa, en donde el presidente Andrés Manuel López Obrador, comandante supremo de las Fuerzas Armadas se vio en la penosa necesidad de ordenar la retirada del Ejército --que había aprehendido al  narcotraficante “number one” más buscado por los Estados Unidos--, el titular de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval González, le dijo al primer mandatario, con copia a su detractores, lo siguiente:   

“En su gobierno se nos han encomendado nuevas tareas. Tenga la seguridad de que los soldados y marinos nos sentimos orgullosos y honrados de que así sea, y las hacemos porque sabemos que esos esfuerzos están encaminados a la transformación de México que usted dirige. Respaldamos su proyecto de gobierno con lealtad, profesionalismo y honestidad. Somos leales y guardamos profundo respeto a la institución presidencial que usted representa al haber sido elegido en un proceso democrático y transparente. Le refrendamos el principio esencial de las Fuerzas Armadas de ser siempre leales”.

Antes, el general les había mandado el siguiente mensaje a los soldados y marinos: “Sigamos cumpliendo con estoicismo las misiones encomendadas, sintámonos honrados y orgullosos de lo que somos, del uniforme que portamos y de lo que hacemos por la nación; una nación con retos y desafíos que exige de los militares de tierra, mar y aire preparación integral y actualizada que nos permita afrontarlos con éxito…”

Hace poco más de 12 años (febrero 12 para ser precisos), cuando Andrés Manuel López Obrador se declaró “presidente legítimo” de México, el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, pronunció, en el marco de la ceremonia de la “marcha de la lealtad”, un discurso con alto contenido político que tuvo como destinatarios a los detractores del presidente de la República, comandante supremo de las Fuerzas Armadas de este país. Dijo:

 "Cumplimos sin cortapisas sus órdenes que provienen de la legitimidad constitucional y no cuestionamos ni titubeamos para servir a las instituciones en cualquier misión o tarea que se nos asigna. La legitimidad del presidente constitucional permanece cimentada en la aprobación popular a su esfuerzo para conducir al país con unidad y prosperidad. El Ejército no es quien avala la razón de la voluntad popular, somos una más de las instituciones que operan para que todos los derechos de todos los mexicanos sean una realidad creativa y permanente. No somos algo aparte del ciudadano presidente de la República, él es parte de nuestras fuerzas armadas en su condición constitucional de comandante supremo…”

Y advertía: “Quienes desearían ver a un presidente distanciado de sus fuerzas armadas no miden los alcances de su esquema, este vínculo institucional es y debe ser indisoluble para la salud de la República… No es difícil suponer la gravedad del riesgo en que el país caería si las fuerzas armadas no ponen todo de sí para respaldar al jefe del Ejecutivo federal, apoyo que es también indispensable de las demás trabes fundamentales de la vida institucional. “

Las vueltas que da la vida, pues.

POR LUIS SOTO

LUISAGENDA@HOTMAIL.COM 

@LUISSOTOAGENDA

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