Haz tu denuncia aquí

Trump, el verdadero juicio

La acusación es promovida por la mayoría demócrata en la Cámara baja y cuestionada por republicanos

OPINIÓN

·

El presidente Donald Trump inició el martes un periodo que puede cambiar su vida y la de su país: el cuarto juicio e impugnación de la historia de los Estados Unidos.

Formalmente se trata de la apertura de la investigación legislativa en torno a las acusaciones de que presionó a otro país, en este caso Ucrania, a encontrar información negativa sobre sus adversarios y beneficiarse en lo personal a costa de intereses nacionales.

La acusación es promovida por la mayoría demócrata en la cámara de Representantes (diputados) y cuestionada por el Partido Republicano, que llevó a Trump al poder y tiene la mayoría en la cámara de Senadores, donde eventualmente puede ocurrir el juicio.

Pero a ninguno escapa que al margen del éxito o no de la presentación de acusaciones contra Trump, los protagonistas tienen otro juicio en mente: el de la opinión pública estadounidense en año electoral. Las audiencias para el interrogatorio de testigos serán televisadas en directo, como ocurrió con las que se dieron durante el escándalo de Watergate en 1973/74 o las del Monicagate, en 1998.

Y ahí, lo importante sería el veredicto no oficial, sino el de los estadounidenses.

El escándalo de Watergate culminó con la renuncia de Richard Nixon, cuando la evidencia sobre la operación de espionaje político doméstico encabezada por él convenció a los republicanos de que apoyarlo era una causa perdida y así se lo hicieron saber.

En el caso del Monicagate, el escándalo fue en torno a la relación sexual entre el presidente Bill Clinton, de 49 años, y la practicante Monica Lewinsky, de 22, y los intentos de Clinton de encubrirla con mentiras incluso bajo juramento. Pero la acusación fue tan exagerada que el senado, bajo control republicano como ahora, rechazó destituir a Clinton.

Ambos casos tuvieron, sin embargo, consecuencias políticas: en el caso de Nixon, su periodo fue concluido por el vicepresidente Gerald Ford, que perdió las elecciones de 1976 ante el demócrata Jimmy Carter.

En el caso de Clinton, el escándalo determinó el alejamiento del vicepresidente y candidato presidencial demócrata Al Gore, que acabó por perder las elecciones de 2000 ante el republicano George W. Bush.

Para ambos partidos hay ademas apuestas mas allá de la presidencia: 2020 es un año electoral, de renovación de la Cámara baja y de un tercio del senado. Si los demócratas tienen éxito en pintar a Trump bajo la peor luz posible y convencer a partes del electorado republicano de que es culpable, los legisladores de ese partido se sentirán obligados a abandonar al mandatario para preservar sus propias carreras.

De hecho, lo que mas conviene a Trump y sus partidarios es una fase investigativa rápida, que no derive en otras acusaciones y erosione su posición, para llegar al juicio propiamente dicho en la Cámara alta, donde pueden hacer valer su mayoría y descartar las acusaciones.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@CARRENOJOSE

eadp