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Inconcebible

Hubo trampa, de la más burda, de la más corriente, para lograr un nombramiento de la CNDH. Rosario Piedra no obtuvo la mayoría calificada que requería, punto

OPINIÓN

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Mucho se ha escrito desde el jueves sobre la votación para elegir a quien presida la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), pero nada que sostenga cabalmente la legalidad de tal elección; varios elementos se han aunado a esta discusión, desde la idoneidad de quien ocupe la posición, hasta la votación que presuntamente determina que Rosario Piedra Ibarra sea la titular.

La CNDH, organismo autónomo del Estado mexicano, es una institución concebida para proteger a los ciudadanos de las arbitrariedades del gobierno, por lo tanto, su dirección debe ser independiente y libre de compromisos con actores gubernamentales o partidistas de cualquier tipo. Bajo esa premisa se inició el procedimiento de elección en el Senado de la República de quien habría de presidir este organismo.

Independientemente de las complicaciones habidas en las comisiones senatoriales para la designación de la terna presentada al Pleno, y de las dos votaciones previas, en las que no se obtuvo el porcentaje de dos terceras partes para lograr la mayoría requerida, la votación del jueves 7 de noviembre merece una reflexión especial, por la trascendencia que implica para la prevalencia del Estado de Derecho en nuestro país.

Votaron 116 senadores –dos de ellos a través de auxiliares por estar impedidos para hacerlo– por lo que las dos terceras partes eran equivalentes a 78 votos. La candidata Piedra obtuvo 76, que no alcanzaban el mínimo requerido. Las matemáticas no mienten, no tienen ideología, no favorecen a nadie.

La Secretaría de la Mesa Directiva ‘cantó’ 114 votos –no los 116 que se depositaron en la urna transparente– y que dan a los 76 votos emitidos a favor de Rosario Piedra la mayoría calificada requerida.

Pero de los 116 votos emitidos, se necesitaban 78 para que algún candidato obtuviera la mayoría; ninguno la obtuvo.

Escondieron dos votos; ¡ahí está el detalle! ¿Dónde quedaron los otros dos?

Mucho se ha dicho sobre la legalidad del conteo de los sufragios, pero poco sobre la legitimidad del procedimiento que se siguió. Hubo trampa, de la más burda, de la más corriente, para lograr un nombramiento. Rosario Piedra no obtuvo la mayoría calificada que requería, punto.

A partir de la votación en el Senado han surgido muchas reacciones; hubo hackeo a la cuenta de WhatsApp del presidente del PAN y del coordinador de los panistas en el Senado, petición absurda de destitución de la presidenta de la Comisión de Derecho Humanos del Senado, declaraciones de la presidenta de la Mesa Directiva sobre la legalidad de la votación, pero nada sobre la evidencia lógica, racional, matemática, de la votación emitida por 116 senadores.

Es inconcebible, y preocupante, que se utilicen métodos corrientes y burdos para imponer una presidenta de un órgano autónomo tan importante como la CNDH, ¡ojalá que quepa el sentido común para revertirlo!

POR CECILIA ROMERO

COLABORADORA

@CECILIAROMEROC

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