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Abrazos, no balazos

Es importante atender los rezagos sociales para sentar las bases de un desarrollo más justo

OPINIÓN

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Por primera vez grupos criminales han desarrollado un comportamiento similar al de grupos terroristas de otros países, al hacer víctimas de sus ataques a la sociedad civil, pretendiendo rebasar a las fuerzas del Estado.

La realidad es que, con todo y su organización, su capacidad de movilización y su armamento, no pudieron doblegar al pequeño grupo de fuerzas institucionales que resistieron heroicamente y por varias horas sus ofensivas.

En última instancia, el monopolio de la violencia lo ejerce el Estado; sin embargo, como lo ha expresado el presidente Andrés Manuel López Obrador, hoy experimentamos una ruta de contención y cambio para combatir al crimen y a la impunidad, minimizando el uso de la violencia, y maximizando el uso y desarrollo de la inteligencia con que cuenta su gobierno para combatir este flagelo.

La opción definida por el Presidente aún no se puede valorar por el corto periodo en el poder, pero sí podemos afirmar que la estrategia implementada por las anteriores administraciones, tiene costos muy elevados en recursos y sangre, pero ineficaz para lograr disminuir el tráfico de drogas, armas y dólares.

El drama de Culiacán tuvo lugar en la zona de más influencia del cártel de Sinaloa, pero su desenlace no puede reforzar la propuesta que sostiene que la lucha contra el crimen organizado se debe librar en el terreno de las armas, más que en el de las políticas social y financiera.

Que los delincuentes hayan emboscado al ejército y matado a policías, mujeres y niños es un acto de terrorismo que ha desafiado al gobierno en términos de gobernabilidad y seguridad, que son hoy en día los asuntos más importantes a los que se está enfrentando el gobierno de la cuarta transformación; sin embargo, es importante atender los rezagos sociales para sentar las bases de un desarrollo más justo y equilibrado. La política de contención del gobierno federal incluye vías como las medidas de inteligencia financiera en contra de las finanzas de los grupos delictivos.

El enemigo de México es la delincuencia, sobre todo sus exponentes más violentos, no hay edad ni género que respeten, ni códigos que los limiten.

En 2006 se tenía un problema de narcotráfico, se tomaron decisiones muy cuestionables en materia de seguridad, que luego se les llamó estrategia, desatando en el país una ola de violencia.

Para Felipe Calderón, el problema de las drogas era de seguridad y de salud, seis años después, el índice de homicidios por cada 100 mil habitantes había subido de menos de 10 a más de 20. Peña Nieto continuó con la misma estrategia y su conducta fue tergiversada por falsedades hasta llegar a su verdad histórica.

En 2018, México votó por un cambio, pero eso no significa que es inmediato. Mientras gobiernos anteriores fabricaban verdades históricas, el actual Presidente describía la historia de un México que vivía en un mundo que no concordaba con la visión del poder en turno.

POR EMMANUEL VARGAS BERNAL

DIPUTADO DE AZCAPOTZALCO

@EMMANUEL_CDMX

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