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Medina Mora ¿A la reja?

El gobierno de la Cuarta Transformación podría negociar con Medina Mora porque “sabe demasiado”

OPINIÓN

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El presidente Andrés Manuel López Obrador y el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, están dispuestos a hacer una limpieza a fondo en el máximo tribunal de Justicia de la Nación, caiga quien caiga. Más aún, a mandar a un ministro de la Suprema Corte de la Nación a las mazmorras, lo que sería un hecho histórico. Ni Ernesto Zedillo, quien empezó su gobierno cortando cabezas en la institución, consiguió poner a los ministros corruptos tras las rejas, a pesar de que había suficientes razones para enviar a varios.

En diciembre de 1994, unos cuantos días después de tomar posesión, Zedillo mandó una iniciativa al Congreso para reformar el Poder Judicial de la Federación, propuso, entre otras cosas, reducir de 26 a 11 el número de integrantes del supremo tribunal, y que éstos fueran aprobados por mayoría calificada en la Cámara de Senadores.

Por esta decisión, el grupito chiquitito, pero poderoso, de malosos que denunció el entonces mandatario, se le fue encima; lo calificaron de autoritario y hasta de haber dado un golpe de Estado porque la susodicha iniciativa se aprobó mediante el clásico fast track sin quitarle ni una coma. Lo acusaron también de no querer convivir con varios ministros que había designado Carlos Salinas de Gortari, y otras cosas horribles, horribles. Pero como a Zedillo le valía madres lo que dijeran sus detractores, se aprobó la reformita, y de entrada mandó a su casa, bien forrados de billetes, claro, a varios ministros de quienes sospechaba, nada más sospechaba, eran medio corruptos o corruptos y medio.

Para nadie es un secreto que la Corte entera siempre ha defendido intereses de particulares (empresarios, políticos, funcionarios); tampoco es secreto que varios ministros y sus parientes se han hecho millonetas, no sólo por sus elevados salarios, sino por los trinquetes que han hecho. Pero algunos se “han pasado de tueste”, como ese el caso de Eduardo Medina Mora, quien tal vez pensó que Santiago Nieto “se iba a hacer de la vista gorda”, que no iría al fondo de las investigaciones por supuesto lavado de dinero, y que lo podría poner tras las rejas.

Lo que tampoco calculó, es que por sus malas amistades (Collado, Salinas y otras “finísimas personas”) algún día lo pondrían en la situación que hoy se encuentra.

Los detractores de Medina Mora afirman que si el Presidente de la República, el fiscal General y el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, no mandan a Medina Mora a las mazmorras, se convertirán en “tapaderas”. Los analistas políticos bisoños señalan que el gobierno de la 4T podría negociar con Medina Mora porque “sabe demasiado”, pues no hay que olvidar que su paso por el Cisen le permitió enterarse de la vida y los milagros de políticos de todos los partidos; funcionarios del gobierno, empresarios de todos los tamaños, líderes sindicales y de masas que frecuentemente extorsionaban al gobierno federal. Sin duda, muchos temen que “suelte la sopa”.

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POR LUIS SOTO
LUISAGENDA@HOTMAIL.COM
@LUISSOTOAGENDA


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