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Los errores de Claudia

Mientras Sheinbaum no decida cambiar su modelo de gobierno, su debilidad será un problema del país

OPINIÓN

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Si la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, piensa que con la salida de Jesús Orta Martínez de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la capital del país resolverá el principal problema que tiene, está totalmente equivocada, ya que el problema es el modelo de gobierno, no el funcionario.

Es evidente que esta decisión, a 10 meses del inicio de su administración, la toma a consecuencia de un fracaso más: la estrategia cinturón de paz, en la que obligó a 12 mil funcionarios, sin ninguna preparación ni experiencia y violando sus derechos humanos, a contener grupos de anarcos y grupos de presión que se infiltraron en la marcha por la conmemoración por los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

Esto sólo revela la profundidad del problema y su negación o complicidad para resolverlo.

Pensar que, por arte de magia, Omar García Harfuch, en sustitución de Orta, resolverá el problema es un error, ya que esto no modifica las estructuras ni las políticas que tomaron control sobre lo formal e informal, y que son las verdaderas causas de la situación actual.

Sheinbaum se niega a reconocer y resolver este hecho por dos razones: 1) a pesar de su buena voluntad y lealtad al Presidente, desconoce, técnica y políticamente hablando, la ciudad. 2) Muchos de los políticos más cercanos a ella son y fueron los constructores en el PRD de las estructuras corruptas e ineficaces que hoy se traducen en inseguridad; mañana, en ingobernabilidad.

En el sexenio pasado, Miguel Ángel Mancera diseñó un gobierno que por desconocimiento político y territorial democratizó la corrupción, concentró en su oficina obras, movilidad, desarrollo urbano y Central de Abasto. Y para compartir el pastel, permitió a los jefes delegacionales hacer lo mismo en sus demarcaciones (por cierto, muchos de ellos son parte del equipo de Sheinbaum), y otros tantos se dan el lujo de tomar ostentosas vacaciones y de regresar a la política vía el Partido Verde Ecologista de México, nuevo aliado de Morena.

Mientras Sheinbaum no reconozca y se decida a cambiar su modelo de gobierno, sin olvidar quiénes son y fueron los verdaderos enemigos de la ciudad, su debilidad se convertirá en el problema del país, ya que innegablemente la Ciudad de México es una caja de resonancia política.

De no romper con dichas estructuras y buscar a verdaderos operadores políticos que le ayuden a hacerlo, el destino es fácilmente predecible.

Hoy sus alcaldes sólo han profundizado los esquemas que dejó el PRD y se han aprovechado económicamente de la situación, utilizando como escudo la supuesta “honestidad valiente” de Morena y del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero la ineficacia y creciente molestia ciudadana, ¡es patente!

¿O de plano será mejor que invite a Héctor Serrano, Mauricio Toledo, Leonel Luna, Víctor Hugo Lobo, Cuauhtémoc Gutierrez de la Torre, Israel Betanzos, Jorge Romero o Jesús Sesma, creadores de este sistema fuera de control para que reorganicen el tiradero?

¡De ese tamaño es la falsa apreciación de la realidad!

POR MARTHA GUTIÉRREZ
ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
@MARTHAGTZ


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