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¿Detendrán a narcos y anarcos?

Será un reto cambiar la imagen y el perfil de la actual Policía, labor en la que fracasó Orta Martínez

OPINIÓN

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Paradójicamente, el último operativo de la Policía de la Ciudad de México funcionó. El 2 de octubre en el tramo de la calle 5 de mayo entre Eje Central y Palma, donde los anarquistas vulneraron fácilmente los llamados “Cinturones de Paz”, grupos antimotines de la Secretaría de Seguridad Ciudadana lograron contener a los violentos. No fue una tarea fácil, toda vez que estaban pobremente armados.

Quizá para entonces ya estaba decidido el destino de Jesús Orta, titular de la Secretaría, quien había sido defenestrado ante la percepción de inseguridad que envuelve la gestión de Claudia Sheinbaum. Si bien la administración sostiene que hay una baja en la incidencia de delitos de alto impacto como homicidio, secuestro y robo con violencia, la viralización de videos que registran delitos y las desagradables anécdotas contadas decenas de veces, impiden que ese mensaje llegue a la población.

La capital del país, que ha experimentado en las últimas tres décadas distintas olas de delincuencia, enfrenta ahora un fenómeno en el que influyen directamente las bandas dedicadas a la distribución y venta de droga. Es común enterarse todos los días de ejecuciones, motivadas por ajustes de cuentas entre organizaciones.

Ante ese panorama y gracias a buenas recomendaciones, la jefa de Gobierno integró a la Policía de Investigación a Omar García Harfuch, cuya carrera pública brilló en la ahora casi extinta Policía Federal. Con estudios para comandar unidades antidrogas y de seguridad nacional e internacional en Harvard, es de suponerse el giro que podría presentar la SSC ahora bajo su cargo para combatir a los criminales.

A diferencia del gobierno federal, a Sheinbaum no le ha temblado la mano para actuar contra grupos como La Unión Tepito, la Anti-Unión o el Cártel de Tláhuac, encarcelando a sus líderes y desmantelando buena parte de la estructura, aunque esto ha generado otros desafíos, como el que compactos grupos familiares dedicados a la venta de droga se han fortalecido y que el “efecto cucaracha” provocara el asentamiento de grupos en alcaldías como Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Cuajimalpa.

Este es uno de los retos principales de García Harfuch y de Francisco Almazán, nuevo jefe de la PDI y quien antes estuvo en la Interpol. Otro será cambiar la imagen y el perfil de la actual policía, labor en la que fracasó Orta ante los niveles de corrupción e ineptitud que heredó.

Para esto se requerirá también voluntad política, como la que ha faltado para actuar en las últimas manifestaciones en contra de mujeres y hombres embozados que han causado destrozos. No se han levantado encuestas, pero es evidente el malestar que ha causado entre la ciudadanía la pasividad a favor de un puñado de personas que han vandalizado todo tipo de instalaciones.

Para el gobierno de AMLO es prioridad apoyar a Sheinbaum en materia de seguridad, dados los planes que se tienen para ella. Sin una ciudadanía tranquila en un territorio con la importancia que representa la capital no hay futuro político posible. Para que haya 4T, hay que pasar por la Ciudad de México. De eso están conscientes.

POR CARLOS ZÚÑIGA PÉREZ 

CARLOSZUNIGAPEREZ@GMAIL.COM

@CARLOSZUP

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