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AMLO y su relación con los periodistas

La prensa no está contra el Presidente; todos los días y a todas horas transmiten lo que él dice, hace y considera

OPINIÓN

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En la mayoría de los casos, para el Presidente la prensa es fifí o de corte conservador. La realidad es que hay de todo. Para empezar, sería importante recordar que es diferente el trabajo de los columnistas del que realizan los reporteros. Los primeros hacen análisis y opinan; los reporteros persiguen la nota, lo que los convierte en cronistas inmediatos del diario acontecer.

Bien haría AMLO en no olvidar a los reporteros que lo seguían desde que era jefe del Distrito Federal y que le daban sus micrófonos para que comunicara sus decisiones, eso a pesar de las amenazas provenientes del ex presidente Vicente Fox.

Aunque las mañaneras se transmitan por los medios oficiales, son los periodistas quienes le dan sabor con sus preguntas y ayudan con su participación. Lo mismo para quienes le siguen y acompañan en las giras; comunican el sentir del pueblo, igual cuando acuden a raudales a escuchar a López Obrador como cuando lo sacan de quicio. Todos ellos cumplen su labor primigenia: informar sobre lo que acontece.

Después del accidente del sábado pasado en Sonora, donde periodistas que viajaban en una camioneta terminaron en un hospital, el comentario del primer mandatario fue que “les mandaba un abrazo” y que esperaba que cada quien (o su empresa) se hiciera responsable de los gastos médicos en los que incurrieran.

Verdad a medias, el traslado al punto central de la gira lo cubre el medio, pero la transportación dentro de cada localidad corre —por cuestiones de seguridad, logística y eficacia— a cargo del Estado.

Soslayar el esfuerzo que hacen los periodistas es menospreciar su trabajo, pero peor aún si se insiste en que ya no lo acompañen en sus giras. Más allá de la austeridad, el argumento de que pueden conseguir la nota con las agencias oficiales/oficiosas del Estado o que pueden tener corresponsales en todos los lugares del país suena a coartar la libertad de expresión.

Las versiones compartidas por el gobierno federal de la realidad vivida en Culiacán, hasta ayer habían sido cortas, dudosas y hasta opuestas en su información. La mañanera del miércoles, en cambio, fue inédita y muy rica en información, lo cual no hizo más que volver irrisorios los intentos de comunicación anteriores por parte del gobierno. Sin embargo, las virtudes que fueron muchas de esa conferencia se vieron menguadas con el cuestionamiento que hizo el Presidente de la prensa al final de esta. Nuevamente agudizó la polémica entre él y los periodistas. Ya veremos hoy qué tienen que decir los reporteros sobre lo expuesto por el secretario de la Defensa y el Presidente.

En todo caso, la relación mencionada no debe estar sujeta a una cuestión de dinero, sino tiene por objeto generar una sana convivencia con aquellos quienes más le ayudan a comunicar y transmitir su mensaje. La prensa no está contra AMLO; todos los días y a todas horas transmiten lo que él dice, hace y considera. Sería buen momento de reconsiderar su papel y darle su justo lugar.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM 

@MALOGUZMANVERO

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