Haz tu denuncia aquí

¿El pacto Duarte-Macías?

Los veracruzanos vuelven a la escena. Uña y mugre, matrimonio, sí, pero, sobre todo, cómplices

OPINIÓN

·

Algo se movió en las últimas semanas. Algo cambió. De un Javier Duarte echado para adelante, tuitero, que publicaba columnas y daba su verdad en cuanta entrevista le ofrecían, al silencio sepulcral del ex gobernador de Veracruz, que desapareció del radar mediático desde mediados de octubre. En las señales de Duarte hay siempre claves para entenderlo, interpretarlo y adivinar sus movimientos.

Presencia y ausencia, como él dijera al momento de su detención –más bien habría sido entrega pactada con el gobierno de Peña— en Guatemala, silencio a conveniencia y un cálculo imposible de ser desligado de la detención —¿o entrega?— de Karime Macías, su esposa, ayer en Londres.

Duarte y Macías vuelven a escena. Matrimonio, sí, pero, sobre todo, cómplices. No se entiende ni el desastre ni el endeudamiento veracruzano, sin los dos en la ecuación.

***

La FGR aseguró que la esposa de Duarte había sido detenida. La defensa de Macías dijo lo contrario: ella se presentó voluntariamente por una orden de aprehensión con fines de extradición en su contra. Una de las versiones es falsa.

Las señales son contradictorias, pero ayudan a desenredar. Duarte dijo en un video difundido hace meses, grabado previo a su detención, que había un acuerdo para su entrega que incluía no tocar a su esposa. ¿El acuerdo se rompió —lógico, era con el gobierno pasado­—, o cambió —y se extendió al gobierno actual?

***

Duarte asegura que dio dinero para retirar el delito de delincuencia organizada. Afirmó lo extorsionó el entonces titular de PGR, Alberto Elías Beltrán.

“Negocié y me ofrecieron quitarme el delito de delincuencia organizada, a cambio de que les diera dinero”, reveló al periodista Alejandro Aguirre, en julio.

“Ese dinero me lo dio el expresidente Peña Nieto por el cargo de conciencia que tenía, por lo que me había hecho”, remató.

***

Macías cambió su domicilio. Hace meses dejó el número diez de Wilbraham Palace, en Belgrave, el barrio más exclusivo de Londres. Se mudó con sus hijos a Oxford. Las llamadas con el exgobernador continúan. Duarte habla cada tarde, desde el reclusorio Norte, con tarjetas telefónicas. La esposa del exgobernador estuvo seis horas en audiencia, pagó 150 mil libras esterlinas de fianza –3.6 millones pesos—, quedó sometida a medidas precautorias e inició su proceso de extradición, pero en libertad.

Algo cambió. Saber para dónde se moverán las cosas es complicado. Estamos en el terreno de la especulación. ¿Su entrega-detención es pactada, para iniciar la ruta de retorno a México? ¿Alguien en el gobierno se molestó con el activismo de Duarte? ¿El exgobernador mantiene un arreglo? ¿Incluiría la libertad de varios de sus colaboradores —que se ha dado— y no tocar a su esposa, adquirió una nueva dimensión? ¿La justicia va por Macías o se trata de una simulación para comenzar la ruta de exoneración para ella y de libertad para él? Veremos.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN



lctl