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Turismo con valor

Viajar no es más un elemento aspiracional de las personas, sino que hoy es ya una necesidad

OPINIÓN

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Las nuevas generaciones quieren conocer el mundo. Viajar no es más un elemento aspiracional de las personas, sino que hoy es ya una necesidad. Gracias a la tecnología, los jóvenes –sobre todo– ven al mundo cercano como nunca antes. Viajar, poco a poco, se está transformando también en un componente de la educación de las personas; la tolerancia para entender culturas y países, la emoción de comprender la historia de lugares antes remotos, y la posibilidad, en la cultura de la selfie, de mostrarse en los sitios emblemáticos del mundo, están transformando la economía de nuestros tiempos. El turismo es un motor de desarrollo fundamental porque genera empleos, rehabilita espacios que han abandonado otras vocaciones e impulsa la posibilidad de que, desde un artesano hasta un cocinero, se muestre al mundo la riqueza de origen. Justamente hace unos días se celebró su día mundial y desde todos los rincones del planeta, sus cifras son sorprendentes. Los nuevos aeropuertos hubs están ayudando a disminuir los costos de viaje y aumentar la conectividad, las aerolíneas multiconectadas luchan por nuevos nichos y alcances, las cadenas hoteleras desarrollan nuevos productos y los países están haciendo de su marca-país un poderoso imán para atraer a millones.

En este sentido, según datos de la Organización Mundial del Turismo para 2018, se registraron en todo el mundo cerca de mil 400 millones de llegadas de turistas internacionales, una sexta parte de la población mundial. Esto es un dato contundente que demuestra la relevancia del turismo, que genera más de 120 millones de empleos y aporta directamente cerca de dos billones de dólares al Producto Interno Bruto mundial anualmente.

Además de lo generado por la hostelería, agencias de viaje, transporte y ocio, está la inversión pública y privada generada por esta industria, convertida en nuestros días en un modo de vida.

En México, por ejemplo, Baja California Sur y Quintana Roo han dinamizado sus ciudades y han reducido sus índices de pobreza gracias al turismo.

Esto refleja la visión del presidente López Obrador, quien ha convocado a la industria para no dejar a nadie atrás. Resulta fundamental que los nuevos proyectos y desarrollos turísticos de nuestro país contemplen este elemento de responsabilidad social; además de mitigar el impacto de sus operaciones, estos proyectos deben ser buenos vecinos para que, mediante una operación bien planeada, el desarrollo compartido se traduzca en elevar el bienestar de la población.

Al final, en países como México, el turismo debe impulsar tanto el crecimiento económico, a través de mayores inversiones, empleo y consumo, como la reducción de carencias sociales y el surgimiento de mayores oportunidades para los grupos más vulnerables. Así, impulsarlo debe ser un eje estratégico que sirva para reducir contrastes y generar valor en un país tan rico, natural y socialmente, como el nuestro.

POR JAVIER GARCÍA BEJOS
COLABORADOR
@JGARCIABEJOS


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