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¿Podrá AMLO con el milagro?

Sus acciones como mandatario tienen congruencia con el discurso de candidato y, antes de político, es un religioso

OPINIÓN

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Como presidente de México, López Obrador mantiene su discurso de “redención” en un sentido político. En la gira de trabajo de ayer en Sonora comparó los programas sociales de su gobierno con la labor que realizó Jesucristo con el cristianismo, debido a que, dijo, ambos luchan por mejores condiciones de vida para los más pobres.

George Grayson, investigador estadounidense que ha realizado más de 150 viajes de trabajo en México, publicó en 2006 el libro Mesías mexicano (Grijalbo).

“Por casualidad o por designio, AMLO emplea estrategias sorprendentemente similares a las que utilizó Jesús de Nazaret hace 2000 años, cuando los romanos ocuparon Palestina”, aseguró. Y añadió: “Está decidido a rescatar al pueblo de la infame estrategia económica que propició la monstruosa desigualdad social. Cuando contendió por la alcaldía de la CDMX en el año 2000, adoptó una moderna interpretación de ‘dichosos los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos’, como su eslogan de campaña: ‘Por el bien de todos, primero los pobres’”.

Más de 19 años después de ser seguido de cerca por el investigador, y ya como Presidente de México, AMLO sostiene ese discurso de la redención en un sentido político. En su lucha como liberador nacional y político, su rebaño (funcionarios de la 4T, diputados y senadores) trabajan a favor de la misión de su redentor y héroe político, supuestamente para poner en alto a los desposeídos.

La doctrina de “salvación” de López Obrador en la primera etapa de su gobierno también contempla el regreso a los valores a la Constitución mexicana apoyada con una constitución moral de por medio, así como la inclusión de las iglesias para impulsar objetivos de la 4T para reconstruir el tejido social. Y los mensajes al crimen organizado son como los de un cura de pueblo que los invita a deponer las armas y pensar en una tregua por el bien de los pobres.

Nada de esto debe sorprendernos, AMLO ha sido uno de los Presidentes más congruentes que ha tenido México en los últimos sexenios. Sus acciones como mandatario tienen congruencia con su discurso como candidato, y no podemos olvidar que antes de político es un religioso.

Arturo Farela, líder de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, reveló en junio que ha orado con el Presidente en Palacio Nacional, donde se encuentra el recinto homenaje a Benito Juárez, que impulsó la separación Iglesia y Estado.

López Obrador, sin embargo, enfrenta en este momento un reto en casa: hacer el milagro de propagar la fraternidad y acabar con las ambiciones desmedidas de poder de sus “discípulos” en Morena, donde se consuma un fraude por la presidencia del partido que lo llevó al poder.

El mensaje que se manda desde el interior del instituto pone en riesgo su proyecto de nación, porque si entre ellos se roban, qué se espera la oposición en la lucha electoral, sobre todo porque la mano de Gabriel García Hernández es la que está detrás de la operación casera y, a la vez, es la que coordina a los Siervos de la Nación, que visitan casa por casa a los pobres del país.

POR ALEJANDRO SÁNCHEZ




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