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La 4T y la pluralidad epistemológica

Académicos pidieron al Presidente no recortar presupuesto a la ciencia

OPINIÓN

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La 4T empuja la búsqueda de la realidad basada en la pluralidad epistemológica. ¿En qué nos afecta?: en todo.

Esa pluralidad epistemológica supone la existencia de muchas realidades para explicar hechos, acciones y fenómenos. O sea, las ciencias naturales no tienen la última palabra en explicar la verdad de las cosas.

Más aún, desde Presidencia, pasando por el Conacyt, se insiste en privilegiar la técnica del behaviorismo, en lugar de analizar si la realidad se comporta (o no) de acuerdo a las reglas de las ciencias exactas, mismas que han sido validadas y refutadas desde tiempos de Einstein.

En cuestiones más prácticas, que los planes nacional y sectoriales de gobierno carezcan de reglas de operación y de evaluación para la implementación de políticas públicas en los ámbitos de salud y combate a la pobreza. Terminando en el hecho de que AMLO insista en señalar que “tiene otros datos” (otra forma de decir que hay múltiples verdades) y desacreditar información de mediciones técnicas, basada en procedimientos o reglas de la ciencia dura (calibraciones y clasificaciones de organismos internacionales financieros, de calificadoras). Ahora bien, con Elena Álvarez-Buyllá como directora del Conacyt, el ataque de la 4T a la ciencia y a la creación tecnológica ha sido frontal. Se redujeron becas para estudiantes mexicanos en el extranjero y se ha designando personal sin los estudios requeridos sobre áreas de conocimiento especializado. También se ha despedido (sin tener facultades legales o jurídicas) a miembros de los comités dictaminadores del Sistema Nacional de Investigadores, como el caso de Antonio Lozano, sólo porque señaló en un artículo cómo se estaba atacando a la ciencia.

La disminución presupuestal para este año fue del 12%. En México se invierte 0.5% del PIB en ciencia, cuando lo recomendado es un mínimo de 2.5% (en China es de casi 9%). Las diferencias se notan. La ciencia resulta necesaria para el momento global que atraviesa México. El retiro de estímulos a programas de investigación y centros pone en riesgo que los científicos mexicanos puedan realizar investigación o puedan seguir desarrollándose en el país. El privilegiar y apelar a las emociones, a la relatividad en la medición y a sentimientos sociales en lugar de evaluar las acciones y políticas gubernamentales, con criterios técnicos estrictos, tendrá costos de proporciones mayúsculas.

El combate a la corrupción, medidas de austeridad e iniciativas de desarrollo social implementadas por la 4T son esfuerzos con resultados, en el mejor de los casos, insignificantes comparadas al retroceso que se vislumbra en cada proceso, decisión y acción de corte social y económico desde la autoridad. El gran dispendio público y el gran mal nacional es NO atender la racionalidad de las cosas, y eso comienza por menospreciar a la ciencia. Y eso hace cada mañana AMLO desde el púlpito presidencial. Por supuesto, dirá que no es así; que él tiene otros datos y que hay múltiples verdades.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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