Miguel León-Portilla, in memoriam

OPINIÓN

·

En 2016, el Centro de Documentación e Investigación Judío de México (CDIJUM), el Instituto Cultural México-Israel y la Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinaí, rindieron al Dr. Miguel León-Portilla un homenaje con motivo de su 90 aniversario, en el que participaron los doctores José Narro Robles, Mercedes de la Garza y Eduardo Matos Moctezuma, así como el entonces embajador de Israel en México, Jonathan Peled.

Y es que, entre los temas históricos que estudió y las culturas que indagó a lo largo de su vida, Miguel León-Portilla se interesó también por el judaísmo, en cuyos textos descubrió aspectos afines a los temas que investigaba.

En una de sus conferencias, León-Portilla dijo que “es impensable la cultura de occidente sin la cultura judaica” y que, en el origen de la civilización occidental, “Israel es imprescindible”.

Debido a esa fascinación en torno a la historia y la cultura del pueblo hebreo, o a la amistad que lo unía con algunos miembros de la colectividad, el filósofo sostuvo una cercana relación con la Comunidad Judía de México.

En 1987 fue galardonado con el doctorado honoris causa de la Universidad de Tel Aviv. De hecho, visitó Israel en varias ocasiones e impartió conferencias en algunas de más las prestigiosas universidades.

León-Portilla escribió sobre aquellos viajes, como también sobre el judaísmo en general. Su obra más conocida, La visión de los vencidos fue traducida, entre otros idiomas, al hebreo.

En el marco del Congreso “100 años de vida institucional judía en México. Mosaico de experiencias y reflexiones”, celebrado en octubre de 2012 en el Museo Nacional de Antropología con motivo del centenario de la comunidad judía, Miguel León-Portilla presentó una ponencia titulada “Un acercamiento a la cultura judía”.

En ella, hizo hincapié en la notable influencia del judaísmo para las generaciones contemporáneas y en los diversos significados de la cultura occidental que, en su opinión, tienen su origen en el pueblo de Israel. “Bastaría con recordar que el cristianismo no pudo haber existido sin el antecedente de la cultura judaica”, dijo. Se refirió también a la naturaleza y particularidades del judaísmo. “No es una raza”, explicó, “porque no hay raza judía.

En todo caso hubo una raza semítica, pero hay muchos judíos (hoy) que no son así. No es religión, porque otros (judíos) ya no la practican o no creen, necesariamente. No es tampoco la lengua, porque en unas partes hablan idish o ladino, que es el español antiguo. Entonces ¿qué hace a un judío, (ser) judío? El viernes en la tarde reparten el pan y el vino. Es la comunión”.

En diversas oportunidades, León-Portilla se refirió a una faceta del pensamiento judío que llamaba poderosamente su atención: la concepción del tiempo. Para él, era esta idea la que caracteriza, en suma, a la cultura judía: “Los judíos piensan (en el) principio y el fin de los tiempos. Hoy día, más de la mitad de la humanidad tiene un pensamiento cíclico, (pero) la historia judía es una historia lineal, como flecha.

¿Qué significa vivir en una historia que es como flecha? Que lo que se hace no tiene la posibilidad de retraerse para enmendarse, sino que hay que mejorar día por día. Israel perdió su espacio, no podemos decir que Israel fuera el señor del espacio, pero sí podemos decir que es el señor del tiempo. Es más importante ser el señor del tiempo, porque el tiempo es vivo. El tiempo es significación. El tiempo es donde la ética se desarrolla. El tiempo es donde el saber prospera”.

A menudo, hacía referencia al hecho de que se pase por alto el papel de diversos grupos que conforman el país en la relación histórica de México y era partidario de una historiografía transversal, que contemplara a todos los grupos (nacionales, étnicos y religiosos, entre otros) no sólo como parte de la realidad contemporánea, sino también como de la historia, el pensamiento y la cultura.

Pero, de todos los aspectos que unieron a Miguel León-Portilla con el judaísmo, quizá el más significativo sea su compromiso con la preservación de la memoria histórica, en la que veía, al igual que el judaísmo, una herramienta imprescindible para mantener vivo el conocimiento de pueblos y culturas al devenir de las generaciones.

Dr. Miguel León-Portilla, Zijronó LiBerajá (bendito recuerdo).

Por Shalom México

Centro de Documentación e Investigación Judío de México

heraldodemexico.com.mx

eadp