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El ‘punto de inflexión’ de Durazo

Mal timing para presumir logros. La realidad le echó a perder el discurso optimista

OPINIÓN

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El país arde.

“Logramos un punto de inflexión en la violencia, en el crecimiento en tendencia de delitos dolosos”, presumió el lunes, en la mañanera, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo.

Para echar las campanas al vuelo, Durazo se recargó en datos y aseguró que, de diciembre a la fecha, la tendencia de asesinatos se redujo .4 % comparada con el año pasado.

Quizá no fue esta la mejor semana para hablar de puntos de inflexión, mucho menos para festejar éxitos y asegurar que se frenó la espiral de violencia y que la tendencia de crecimiento ha cambiado.

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Mientras Durazo se mostraba optimista, esa mañana, un convoy de 40 elementos fue emboscado en Aguililla, Michoacán. Iban a una diligencia y les dispararon con armas de alto poder. 13 policías asesinados. Circularon videos y audios de los emboscados pidiendo ayuda por la radio. Nadie acudió a su auxilio.

“Debe ir ese número de elementos, ante la violencia y la disputa en la región”, me dijo en MVS Noticias, el rebasado secretario de Seguridad Pública de Michoacán, Israel Patrón. 40 elementos para la diligencia. Michoacán, tierra de nadie. Bueno, tierra del crimen.


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No habían pasado 48 horas y se registraba otro enfrentamiento entre presuntos civiles y elementos del Ejército en Tepochico, Guerrero. El saldo: 15 muertos, 14 de ellos presuntos delincuentes; un elemento de la Sedena. Las imágenes dan cuenta de lo sangriento del enfrentamiento, pero también abren espacio a dudas que no han sido aclaradas. Vehículos sin cuerpos en su interior, cuerpos que parecerían apilados, algunos de ellos con armas cerca, pero otros sin ningún tipo de armamento.

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Ayer el caos se desató en Culiacán, Sinaloa. Las calles ardieron. Hasta el cierre de esta columna, durante más de 5 horas, las balaceras y enfrentamientos no paraban. El vacío de las autoridades y desconcierto se alargó desde las 2 de la tarde y hasta bien entrada la noche. Ni el gobierno federal ni el estatal ni el municipal atinaron, durante más de 5 horas, a explicar la situación, mucho menos a controlarla. El saldo de los enfrentamientos, incendio de vehículos, balaceras y fuga de internos del penal de Aguaruto, Culiacán, era incierto. También las causas que originaron que la ciudad sinaloense ardiera. Se especulaba sobre la detención o abatimiento de Ovidio Guzmán e Iván Archivaldo Guzmán, hijos del Chapo, pero no había confirmación oficial.

El gabinete de seguridad permanecía reunido —fuera de Palacio Nacional—, ya con la crisis desatada. El presidente López Obrador tomaba un vuelo, por la tarde-noche, mientras todo ocurría.

De Durazo no sabíamos nada. Nada. Excepto, claro, que el “punto de inflexión”, que presumió el lunes, ya no es lo que vendió ese día. Para hoy, el balance de la semana es desastroso. Mal timing para presumir logros. La realidad le echó a perder el discurso optimista.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN


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