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Caldo de cultivo

El discurso en materia de seguridad, en lugar de dar datos, lo que tenemos es que culpan a gobiernos anteriores

OPINIÓN

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Terminamos una de las semanas más violentas en México que yo recuerde. Los policías acribillados en Aguililla, Michoacán, los pistoleros muertos en una refriega contra elementos del Ejército mexicano en Iguala, más lo muertos que por aquí y por allá se reportan en todo el país, son constancia de que algo no funciona o que sencillamente se ha salido de control.

Lamentablemente el discurso en materia de seguridad de la autodenominada cuarta transformación, en lugar de dar a conocer datos que reflejen con verdad lo que los mexicanos tenemos en percepción, se dedican a seguir culpando a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto de la escalada de violencia. Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Ciudadana Federal dijo en su informe de seguridad que una vez que inició la actual administración “hubo un punto de inflexión” una baja en el crimen, como si se tratara de un milagro y casualmente mencionó a Guanajuato y Baja California, gobernados por el PAN, como los estados más violentos.

No pasaron ni 12 horas cuando una masacre de policías se producía en la tierra caliente michoacana dejando como saldo 14 elementos fallecidos. Gerardo Rodríguez, columnista de El Heraldo de México, en entrevista planteó que lo ocurrido en Michoacán es el resultado de mantener fuerzas del orden con pésima capacitación; apenas seis meses de curso, con deficiente armamento y con sueldos miserables. En cambio, los grupos criminales en el caso de Aguililla, Michoacán, presentan una preparación sólo comparable a las “guerrillas de guerrillas” colombianas.

El objetivo, nos comentó Gerardo Rodríguez, es provocar el miedo tanto en autoridades como en las corporaciones policiacas. Como las zonas más “calientes” por las actividades del crimen nos mencionó a Jalisco, Guerrero, Michoacán, sin dejar de poner atención en la Ciudad de México y en el Estado de México. Se corre un enorme peligro de que acciones criminales graves se contagien a entidades como la capital de la República.

El miércoles en una acción coordinada por Omar García Harfuch al mando de la policía capitalina, se logró la captura en la colonia Obrera de ocho individuos oriundos de Puebla y Tlaxcala en posesión de paquetes con droga, dos armas largas y una corta, luego de un intercambio de plomo entre ambos grupos.

Vemos como los grupos delincuenciales en la capital de país enfrentan a la corporación policiaca mejor preparada del país. Tenemos un caldo de cultivo preocupante que puede generalizar los enfrentamientos y la violencia. ¿Serán las policías quienes enfrenten esta realidad? ¿o se lo dejamos todo a la Guardia Nacional? Otra vez la pregunta queda en el aire

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Corazón que sí siente: Todo indica que la ampliación de mandato de dos a cinco años para Jaime Bonilla como próximo gobernador de Baja California no pasará. Pero el experimento político y mediático está hecho y evaluado.

POR JESÚS MARTÍN MENDOZA
JESUS.MARTIN.MENDOZA001@GMAIL.COM
@JESUSMARTINMX


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