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Trump se lava las manos

La reacción de Trump es producto de su doctrina de vida: siempre atacar y nunca darse por vencido

OPINIÓN

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En una reacción que podría considerarse como clásica del mandatario estadounidense, Donald Trump afirmó el miércoles que la ofensiva de Turquía contra fuerzas kurdas en el norte de Siria "no es nuestro problema".

Pero sí lo es, en el juego de más largo plazo que implican la geopolítica y la composición de fuerzas en esa región del mundo.

De hecho, esas fuerzas fueron consideradas como aliadas de Estados Unidos hasta hace diez días y los críticos de Trump consideran que se trató de una "puñalada por la espalda" a un grupo étnico que colaboró con EU en la campaña contra el "Califato" del Estado Islámico; la decisión de retirar las tropas estadounidenses ocurrió, luego de una conversación con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y llevó a que los kurdos se acercaran al gobierno sirio y con ello dejaran a los rusos en el rol que tenían los estadounidenses.

Los kurdos afirman que perdieron unos once mil elementos en la guerra contra el ISIS, en la que los estadounidenses proveyeron apoyo logístico y de aviación. Según versiones de prensa, no son pocos los militares estadounidenses y los legisladores republicanos que se sienten ofendidos por la decisión.

La reacción de Donald Trump es en alguna medida producto de su doctrina de vida: siempre atacar, nunca darse por vencido, contraatacar y siempre gritar victoria. Es también parte de conveniencia política: el retiro de los conflictos en Asia menor –incluso Afganistan, Irak y Arabia Saudita– una promesa de su campaña electoral.

Pero la consecuencia es considerable. El mandatario estadounidense mantiene su promesa, pero al mismo tiempo ha hecho de Estados Unidos un país en el que no se puede confiar. Es sin duda la mayor potencia del mundo, pero ahora parece abandonar los marcos legales y comerciales que promovió.

Trump defiende su decisión, pero el hecho es que jamás aceptaría la posibilidad de haberse equivocado y que tal reconocimiento abriría también la puerta al cuestionamiento de otras de sus posturas, incluso la que llevó a pedir al gobierno de Ucrania que investigara el trabajo de un hijo del aspirante presidencial demócrata Joseph Biden con una empresa ucraniana.

Trump no puede aceptar el haberse equivocado: hace una semana defendió el retiro de tropas de Siria y se refirió a su "sabiduría, grande y sin paralelo".

Ahora, colocó a los kurdos como simples mercenarios a los que su país pagó "mucho dinero" y que "no son ángeles".

El presidente Erdogan afirma que los kurdos son "terroristas" y busca crear una zona "neutral" en sus fronteras. Pero a fin de cuentas, la impresión más generalizada es que la decisión de Trump y sus actitudes no están definidas por realismo político ni por necesidades geopolíticas, sino por el rejuego electoral del próximo año en Estados Unidos.

Y para bien o para mal, eso tampoco coloca a Estados Unidos en la categoría angelical.

 

 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@CARRENOJOSE

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