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Paz, tranquilidad y justicia

La enorme desigualdad social que ha existido, las condiciones de explotación en que se ha mantenido a un sector de la población, y la acumulación de riqueza en unas pocas manos ha sido una constante

OPINIÓN

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Reiteradamente ha sido cuestionado que la política de seguridad vaya estrechamente vinculada con la política social. El paradigma que fundamenta la Estrategia de Seguridad Nacional planteado por el Presidente en el Plan Nacional de Desarrollo, habla de atacar las raíces del descontrol delictivo y de la pérdida de la paz. Nos dice que no puede haber paz sin justicia social, una salida alterna a la que siempre se nos planteó.

La enorme desigualdad social que ha existido en el país, las condiciones de explotación en que se ha mantenido a un sector de la población y la acumulación de riqueza en unas pocas manos, ha sido una constante desde la Colonia y persistió ya instaurado el México independiente. Nuevamente, la turbulencia política y desestabilización social provocaron la guerra de reforma en 1857 y como consecuencia, la instauración de la primera Constitución liberal del país que institucionaliza un nuevo estado de derecho aunque éste quedó sin consolidarse con la muerte de Juárez.

En los años posteriores y durante el Porfiriato, surge una nueva clase oligárquica y los pobres siguen quedando relegados, nuevamente el malestar social desembocara en la Revolución de 1910. La Constitución de 1917, primera en el mundo que contempla los derechos sociales, queda institucionalizada, pero sin mayor efecto debido a intereses económicos y a la élite porfirista que se negaba a morir. Es con Calles que se empieza a pacificar el país, y Lázaro Cárdenas pone en práctica los principios sociales de la Revolución, socializa la economía, fortalece a la clase trabajadora, lleva a cabo la Reforma Agraria, cooperativas y sindicatos; y la expropiación del petróleo.

Con el tiempo, la composición social había marcado brecha entre ricos y pobres; generó un estado paternalista comandado por una élite hasta el neoliberalismo, punto de quiebre para iniciar la Cuarta Transformación. Tenemos que saber de dónde venimos para saber a dónde vamos.

Los vacíos de poder fueron ocupados por otros grupos, recuperar esos espacios perdidos demanda trabajar de manera conjunta, multidisciplinaria y constante en todo el gobierno, para generar una nueva etapa de estabilidad, con programas y planes eficaces, permitir que esta nueva etapa se fortalezca, que la sociedad sane, que se alimente, que tengan trabajos dignos, que los hijos se eduquen, que las mujeres se sientan seguras, que los adictos se rehabiliten, que los indígenas sean incluidos, que se haga justicia y como último recurso, colocar el uso de la fuerza y, al menos en la esfera de la seguridad pública —ya lo ha dicho el secretario Durazo—, sea un espacio de neutralidad política, la demanda social ha sido desde hace años recuperar su derecho a la paz y la tranquilidad, el pacto básico que fundamenta el contrato social y no hay paz ni tranquilidad sin justicia social.

POR JESÚS VALENCIA
TITULAR DE ESTRATEGIA PARA LA PAZ CON ENTIDADES DE LA SSyPC
@VALENCIA_GUZMAN

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