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Muchos aspirantes, pocas plazas para médicos

OPINIÓN

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El objetivo de AMLO es llevar a México a los niveles de salubridad de países europeos. Suena muy bien, pero partamos de una realidad, la que ofrece Alicia García Armendáriz , jefa de residentes de la especialidad de psiquiatría infantil y del Adolescente del Hospital Psiquiátrico Dr. Juan N. Navarro, cuando nos dice que cada vez son más los médicos generales que buscan la residencia para hacerse de una especialidad, pero cada vez hay menos lugares para ellos. En el Informativo de Fin de Semana en El Heraldo Radio, la doctora dio los siguientes datos: en 2012, 25 mil médicos presentaron examen de residencia, pero sólo hubo lugar para seis mil; en 2016, la cifra de aspirantes subió a 34 mil y sólo fueron aceptados siete mil y, en 2018, los participantes fueron 46 mil 200, pero sólo hubo lugar para ocho mil 500.

¿Qué pasa con el resto de los médicos que no logran especializarse? Ante la falta de oportunidades pueden dedicarse a diversas actividades, que van desde manejar un Uber o ejercer como médico general en consultorios propios, o en módulos con los que ahora cuentan las farmacias similares—que para poder vender ciertos medicamentos es necesario contar con receta médica— a cambio de un salario de ocho mil pesos mensuales.

Lo sostengo porque conozco algunos casos como esos. Otra historia en medio de esa realidad es la que conocí también en semanas recientes de una paciente de 68 años que de pronto empezó a padecer presión arterial alta. En un consultorio general le dieron tratamiento para una persona hipertensa, sin ningún diagnóstico de por medio. Pero sus males fueron de mal en peor. Se le empezaron a hinchar las piernas, a sentirse cansada y su estado físico comenzó a verse afectado.

Hasta que pudo ir con un especialista privado en cardiología, le dijeron que no era hipertensa. Aun así, el médico le mandó a hacer siete pruebas de laboratorio, entre estos un mapeo de la presión. Casi anticipándose a los resultados, la canalizó con un especialista en trastorno del sueño, quien le detectó una apnea severa, que es como si la estuvieran ahorcando toda la madrugada. La padece por una deformación anatómica después de haber sido operada del paladar para extraer un diente que nunca salió en la infancia y eso terminó disparándole la presión 18 horas al día. La señora tuvo la oportunidad de ir con un especialista privado en buen momento. El médico general la hubiera matado a base de empastillarla de forma incorrecta, o le pudo dar un paro respiratorio, o una embolia a consecuencia de la apnea severa.

No toda la gente tiene esa fortuna. Nos decía la doctora que en los hospitales público, la realidad no es mejor, cada residente tiene sobrecarga de chamba y están en formación. Mientras en países como Gran Bretaña hay 201 especialistas por cada 100 mil habitantes, aquí hay tres geriatras por cada 100 mil habitantes. ¿Cuándo vamos a alcanzar el nivel de la salubridad europea?

POR ALEJANDRO SÁNCHEZ
CONTRALASCUERDASMX@GMAIL.COMV
@ALEXSANCHEZMX

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