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Nada que presumir en el país

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, presumió los cuatro pilares de la cuarta transformación.

OPINIÓN

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En la asamblea número 74 de las Naciones Unidas, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, presumió los cuatro pilares de la cuarta transformación. Sin embargo, la realidad dista mucho de tener mérito para ser presumida; revisemos:

Primero. Acelerar el crecimiento de la economía, con innovación, productividad y presencia en todo el mundo. La realidad económica va en sentido opuesto a lo presumido, el crecimiento ha venido a menos y hoy tenemos una economía estancada que en el segundo trimestre de 2019 creció sólo 0.02 por ciento. Por otra parte, se tiene un Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología limitando las becas de estudiantes de doctorado en el extranjero que va en contrasentido de la productividad y la innovación.

Segundo. Reducir la desigualdad. No se puede hablar de un compromiso por reducir la desigualdad cuando en las acciones se profundiza la diferencia de oportunidades en la educación, el igualador por excelencia. El gobierno remarca la diferencia de forma tal que quien menos tiene no puede aspirar a tener una educación de calidad; esto a través de la contrarreforma educativa que entrega a sindicatos como la CNTE el poder de decisión para la asignación y promoción de plazas, sin necesidad de evaluación. Esto se traduce en venta de plazas y promociones en función de la asistencia a marchas y actividades sindicales, con lo que se relegan los méritos en clase.

Tercero. Reducir la corrupción. A pesar de ser una bandera discursiva del gobierno, la lucha contra la corrupción no se ve.

Por un lado, más de tres cuartas partes de las contrataciones del gobierno se dan por adjudicación directa o invitaciones restringidas y no por licitaciones púbicas y abiertas; dando pie a la asignación de contratos a compadres y amigos de los que ostentan el poder.

Por otro lado, no hay una acción sistémica de combate a la corrupción y todo se reduce al ejemplo del Presidente y el actuar de algunos funcionarios; que a veces acaban defendiendo a quienes son expuestos por presuntos actos de corrupción como en el caso del director de la CFE

Cuarto. Que México sea una sociedad segura. La terca realidad expone la ausencia de una estrategia de seguridad y 2019 se configura como el año más violento de la historia contemporánea de México. No se puede hablar de un país seguro cuando en él ocurre un asesinato cada 15 minutos.

El canciller también presumió a México como un país feminista; pero es el mismo país en el que el presidente defiende a los funcionarios que se dirigen a las mujeres de forma despectiva y en el que hay tres feminicidios al día. Se pude presumir ante el mundo los cuatro pilares de la cuarta transformación, pero no dejarán de ser las cuatro principales dolencias de toda una nación.

POR FAUSTO BARAJAS

ESPECIALISTA EN POLÍTICAS PÚBLICAS

@FAUSTOBARAJAS

FAUSTO1707@YAHOO.COM.MX