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In Memoriam Arturo Montaño

Sirvió bajo 14 embajadores de EU y los periodos de nueve presidentes en México y nueve en los Estados Unidos

OPINIÓN

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El jueves pasado falleció un amigo. Arturo Montaño, o Mr. Montano, como le decía mi broder Carlos Ferreyra. Y me consta que ambos se apreciaban a pesar, o tal vez gracias, a diferencias de opinión política.

Pero eso es parte de la experiencia de periodistas viejos, esos que no se cegaban con ideologías y consideraban que su papel era informar para que los lectores crearan su propia opinión. Montaño trabajaba en el área de prensa y comunicación de la embajada de EU en México y Carlos era en su momento corresponsal de la agencia noticiosa cubana Prensa Latina.

Montaño, muchas veces, facilitó la comunicación entre embajada y periodistas, y más de una vez ayudó a acelerar los trámites de visa para reporteros urgidos de viajar.

Pero era sobre todo un hombre honrado y comprometido con su familia y su trabajo. Uno que según Jim Miller, uno de sus antiguos jefes, llegó a tener la reputación de ser "uno de los más destacados empleados nacionales y especialistas en medios en cualquier embajada estadounidense del mundo".

De 1972 a 2019, Arturo Montaño sirvió bajo 14 embajadores estadounidenses y los periodos de nueve presidentes en México y nueve en los Estados Unidos.

"A través de los cambios de gobierno en cada país, Arturo dedicó su vida profesional siempre al mejoramiento de las relaciones entre ambos países y al entendimiento mutuo con una dedicación suprema y con una profesionalidad inagotable", comentó Miller.

Pueden contarse muchas anécdotas sobre Montaño. Desde el permanente desorden de su oficina, donde sin embargo tenía "todo localizado" hasta sus choques con "la empresa" en su calidad de dirigente de la Asociación de Empleados Nacionales de la Embajada.

Y siempre, profesionalmente, dedicado a tratar de mejorar el flujo de información pública de la embajada hacia los medios mexicanos y a facilitar el acceso de periodistas hacia los funcionarios de la representación.

"Arturo tuvo un mantra profesional", cuenta Miller. "Trabajando en medios de comunicación, nosotros representantes oficiales del gobierno, justo como nuestros homólogos, los periodistas –sean norteamericanos, nacionales, u otros– tenemos una sola moneda: la credibilidad. Perder la credibilidad es perder el valor de nuestras palabras y esfuerzos. Es una lección que yo aprendí antes de conocer a Arturo. Pero él me recordó que esa lección es primordial, sin importar las presiones. En toda su conducta, Arturo era la personificación de credibilidad y integridad".

Se puede o no estar de acuerdo con las ideas de Arturo. Y no dudo que fieles al cretinismo que ahora reina en redes sociales muchos condenen, sin conocer, las ideas de un mexicano que trabajó más de 40 años para la embajada de los Estados Unidos.

Pero la verdad, como diría Arturo, "ni modo manito". Es el signo de los tiempos eso es lo de menos. Montaño murió a los 70 años y deja esposa y cuatro hijos, todos encaminados personal y profesionalmente. Eso habla de él.

Y de mi parte y muchos otros, descansa en paz, hermano.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@CARRENOJOSE1


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