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Emma Coronel o la batalla perdida contra el machismo

El lucro con la imagen de Coronel es algo tan redituable que saltó de la autopromoción a la prensa hispana...

OPINIÓN

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Durante el juicio que enfrenta Joaquín El Chapo Guzmán, en Nueva York, sorprende la cobertura mediática que recibe la esposa Emma Coronel, a quien la televisión, el internet, las revistas y los periódicos no paran de colocar como a una especie de heroína a pesar de que su máximo logro en la vida es haber sido desposada por un narcotraficante. El otro mérito es un título de reina de belleza regional, cuando los mismos concursos con este perfil son severamente cuestionados por la carga de machismo y cosificación que cae sobre el género femenino con la punta más aguda desde que la mercadotecnia hizo del cuerpo humano, principalmente el de las mujeres, un instrumento para las ventas. El lucro con la imagen de Coronel es algo tan redituable que saltó de la autopromoción a la prensa hispana y estadounidense, donde en días recientes la revista People la calificó como imagen "icónica" después de que apareció en la popular serie Los Simpsons con un ceñido vestido y la mitad de las tetas de fuera. Para colgarse de la polémica, el artista italiano Alexsandro Palomo también dibujó a la mujer de quien fuera el hombre con una playera apretada en la que se lee "Queen Emma" cuando ni siquiera ella se había atrevido con ese título: apenas había aspirado al de "coronela" tal y como se llama en una cuenta de Instagram. Palomo justificó su trabajo con el argumento de que es "una mujer con fuerza para defender a su familia", pero, en su búsqueda de cinco minutos de fama a este dibujante se le olvidó que hay miles de mexicanas mucho más fuertes, más valientes, más tenaces y admirables que han tenido que salir a buscar a sus hijos desaparecidos o aguantar la muerte de esposos, parientes y enfrentar el baño de sangre provocado por el Cartel de Sinaloa. Todo contra la familia. El problema con la frivolización de la imagen de Emma Coronel es que también se trivializa el daño que ha causado el esposo: los muertos, el terror, los desplazamientos, el narcoestado… y resta cualquier mérito al papel que debe tener la mujer en la sociedad. Porque ese "ícono" no es científica, artista, innovadora, escritora, financiera. Ni siquiera actriz o cantante de las que contratan algunas televisoras por su apariencia física. Ella es nada más la esposa de un hombre acusado de multihomicida y narco, con quien parió dos hijas. La libertad de hacer lo que le plazca a esta mujer no está a discusión. Mucho menos que los medios de comunicación hagan su lucha por captar la atención y embolsarse así algo de plata, pero no se puede ignorar que, mientras tanto, millones y millones de dólares de dinero público se derrochan en el mundo en busca de erradicar el machismo, la misoginia, la igualdad de género y la independencia de las mujeres. Y todo se va por el caño cuando se enaltece, sin mérito propio, a una de ellas.

*Periodista