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¿Por qué se preocupan?

Desde hace semanas, el Presidente encargó a Rocío Nahle buscar a alguien que se hiciera cargo de la CRE

OPINIÓN

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Los analistas bisoños están preocupados porque al renunciar la titular de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), quedaron pendientes importantes asuntos, como el abasto de gasolinas con las nuevas pipas que el gobierno federal compró en Estados Unidos. ¿Y por qué la preocupación? Preguntan los observadores, si a la federación le importan un cacahuate los agentes reguladores del sector energético. Ayer, el Presidente dijo: “Todos los reguladores fueron tomados por grupos de intereses creados y pusieron a sus empleados en las comisiones… estamos cuidando que (en los cambios de funcionarios) no estén subordinados a empresas, a traficantes de influencias…”. Sin embargo, anunció que, para el relevo en la CRE, hoy o mañana presentará al Senado una terna, como manda la ley. “Se va a cuidar no sólo el perfil técnico sino dos cosas fundamentales: la honestidad y que sean independientes, verdaderamente independientes”. En el caso de la CRE, desde hace semanas (mucho antes de que Monserrat Ramiro presentara su renuncia), Andrés Manuel López Obrador le encargó a la titular de Energía, Rocío Nahle, que buscara a alguien que se hiciera cargo del negocio. La secretaria, que no sabe nada del sector energético y mucho menos del organismo regulador, se dio a esa tarea; ofreció el puesto a dos que tres personas que tampoco tenían idea de los asuntos que lleva ese organismo, y ninguno aceptó. Por lo que dijo el primer mandatario ayer –de que presentará una terna al Senado— seguro la señora Nahle ya encontró al honesto e independiente que se hará cargo de la multicitada Comisión, aunque sea ignorante del tema. Por cierto, la compra fast track de 500 pipas que realizó el gobierno a fabricantes estadounidenses, sigue generando suspicacias. El INAI pidió que haga públicos los contratos de adquisición y las condiciones de esa operación. No vaya a ser que esos carros-tanques sean como los vagones de la Línea 12 del Metro que compró Marcelo Ebrard cuando fue Jefe de Gobierno de la City, comentan huachicoleros, perdón, algunos representantes de empresas nacionales de autotransporte, a las que dejaron fuera del negocio, mejor dicho, del concurso. ¡Cuál concurso, si fue asignación directa! Exclama el respetable. Bueno, como quieran llamarle; lo importante es que no nos vayan a chamaquear.

AGENDA PREVIA: El subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, confesó que no se quedó perplejo por la baja calificación crediticia de Pemex de Fitch Ratings, porque ya la esperaban. Pero aclaró: “Sí nos preocupa”. Ah, bueno. Sobre este asunto, el presidente dijo ayer en su conferencia mañanera: “Sí nos importa, pero no son jueces infalibles los técnicos de las calificadoras y tenemos derecho a disentir… ellos no están viendo una serie de factores que para nosotros son fundamentales; nunca consideraron que el principal problema de México es la corrupción. Eso no lo toman en cuenta”. O sea, miopes, acotan los observadores.

 

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