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David Patiño

Muchos lamentamos su partida en estas circunstancias, pero también abrazamos la llegada de Marioni

OPINIÓN

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David Patiño no se equivocó en dar el pase que dejaría solo a Ignacio Malcorra frente a Alfonso Blanco, de Pachuca. Tampoco erró el cómodo cabezazo que significaría el empate universitario. Un día después de la derrota en el Hidalgo, fue anunciada su destitución en Pumas. También hay que decirlo, Patiño no anotó los goles de la victoria de Pumas en contra de Tigres en los Cuartos de Final del torneo anterior. Los principales actores —y por mucho— en el futbol, son los jugadores, aunque las mayores responsabilidades no caen en ellos. Siempre, el que tiene mayores señalamientos por los resultados es el entrenador. No se trata de lamentarse de la situación aparentemente injusta por la que pasan los técnicos; hay que vivir con ella, tratar de entenderla, y adaptarse. Lo que le pasó a David le ha pasado a casi todos, incluso a los “más exitosos”. En este Clausura 2019 los Pumas han hecho las cosas mal; su accionar no es para aplaudirlo, su recolección de puntos es pobre, pero no, no era momento de despedir a Patiño, no tiene sentido hacerlo después de cuatro fechas. Pesó la terrorífica noche semifinalista en el Azteca, en la que los universitarios fueron vapuleados por el América; desde entonces directiva, jugadores, cuerpo técnico y aficionados llevamos una herida profunda, que aún sangra y duele. Buscar sanar con medidas extremas como el correr al técnico es apresurado y podría ser contraproducente. Entiendo que la directiva quiere lo mejor para el equipo; personalmente me causa malestar que David haya concluido su etapa actual como entrenador así. Él es parte de Pumas; pieza clave de su historia, representante claro de lo que debe de ser un jugador y un entrenador de este equipo. Ejemplo innegable. Independientemente de sus logros, y de la ausencia de ellos, su entrega, profesionalismo, honestidad y decencia deben de ser siempre utilizados como modelo a seguir. Los resultados no tienen que ser lo más importante, no en una perspectiva de trascendencia institucional. Bruno Marioni es el nuevo entrenador, alguien que también es reconocido como un histórico del club, campeón de goleo, jugador clave para terminar con ¡13 años de sequía! al conquistar el título del Clausura 2004. Jugadorazo que a pesar de haber estado poco tiempo en el equipo es recordado por la afición. Todos hubiéramos querido que el argentino llegara para arrancar un torneo, pero las circunstancias lo colocaron en el banquillo para la Jornada 5, es lo que hay, y se tiene que enfrentar así. En pocos días, Marioni tendrá que trabajar sobre todo en la parte motivacional en un equipo lastimado, desorientado y anímicamente trabado. Después vendrá la oportunidad de implementar su estilo, uno que está todavía en desarrollo. La prioridad que Pumas le debe de dar a los jóvenes puede ser una buena mezcla para que Bruno encuentre crecimiento en una fresca propuesta para los del Pedregal.

Por PONCHO VERA

@PONCHOVPOF