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Caja de Pandora

Otra vez, como en el caso de los 43, funcionarios federales y estatales fallaron por omisión, incapacidad y lentitud

OPINIÓN

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Con anticipación, el gobierno supo lo que estaba pasando en Tlahuelilpan. Pemex, Sedena y seguramente agentes del Cisen (hoy llamado Centro Nacional de Inteligencia) conocían ya la gravedad de la situación antes de que deviniera en tragedia. Se trataba de un asunto relevante: decenas de personas de escasos recursos, mujeres, niños, adultos mayores, arriesgaban su vida recogiendo huachicol. El gobierno dispuso de más de cuatro horas para prevenirlo: desde las 14:30 hrs, en que se detectó la toma clandestina, hasta las 18:50, cuando se produjo la mortal explosión. Los flamantes integrantes del gabinetazo de seguridad compraron la primera ocurrencia: el envío de soldados y policías. La evidente demostración de incompetencia delató la incomprensión de la situación y la inexistencia de análisis, prospectiva y definición de estrategias de tratamiento o intervención. Alrededor de las 19:50, una hora después del estallido, previa confirmación de una situación de alto riesgo, se instala la Sala de Crisis; a las 8 de la noche los bomberos inician preparativos para sofocar el incendio, y media hora después llegan las ambulancias. La operación muestra errores graves del gobierno. Primero, los responsables se equivocaron a la hora de valorar la amenaza a partir de la información recibida de manera anticipada, con objeto de implementar acciones pertinentes. Segundo, tampoco acertaron en la decisión de enviar seguridad pública, en lugar de exigir la presencia de autoridades civiles -presidente municipal, secretario de gobierno estatal, delegado del gobierno federal, líderes de la comunidad con influencia- para persuadir y negociar con la población que no comprometieran sus vidas. Otra vez, como en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, funcionarios federales y estatales fallaron por omisión, incapacidad y lentitud. Ni el Cisen, ni Gobernación, ni Seguridad Pública, ni Sedena, ni todos juntos, acertaron en la propuesta de una estrategia efectiva. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos está en lo correcto al incoar una investigación por negligencia. Quizás la tragedia era inevitable, pero no los errores cometidos por el Gobierno. Diacrítico: con esa incompetencia de los funcionarios del gobierno federal, definitivamente el país está en riesgo. La tragedia puntual no puede encubrir otro hecho no menos significativo. Las críticas a periodistas y opositores para que no utilicen la tragedia con fines políticos exponen a un Presidente que reclama para sí lo que negó a otros Presidentes mientras estuvo en la oposición. López Obrador carece de autoridad moral para exigir una conducta que violó sistemáticamente. Andrés Manuel vuelve a exhibir sus contradicciones entre su irresponsable oposición y las responsabilidades del cargo que ahora ostenta. Abrió la caja de Pandora y no será quien la cierre. Estas discrepancias entre lenguaje y actuación operan como principio del desgaste de su Gobierno y de su aceptación pública.  

jcamacho68@gmail.com

@camacho_jorge