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El regreso de Meade

Su reaparición se ha interpretado como la construcción de su segunda candidatura presidencial, sin el PRI

OPINIÓN

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Emerge desde los escombros de la estrepitosa derrota del 1 de julio un José Antonio Meade con una causa: convencer al gobierno lopezobradorista de continuar con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, en Texcoco, porque cancelarlo, como es la intención de la nueva administración, costaría 143 mil millones de pesos. A la par, su reaparición en el debate público se ha interpretado como el inicio de la construcción de su segunda candidatura presidencial, sin la sombra del PRI sobre su espalda, y erigiéndose como un político ciudadano con autoridad moral, intelectual y con conocimiento profundo de la administración pública. Muy temprano, dicen en Morena y en el gabinete de López Obrador, para empezar un recorrido hacia el 2024, pero precisamente por eso deberían prepararse. Porque Meade, con sólo cinco tuits está hundiendo el discurso oficial sobre el NAIM, mientras el principal defensor de la cancelación de esa obra, el secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, no atina a dar un solo dato que respalde la decisión, dejando en ridículo, otra vez, al gobierno del tabasqueño. En pocas palabras, el ex secretario de Hacienda está exhibiendo a los funcionarios de la llamada Cuarta Transformación como unos ignorantes, de recursos técnicos limitados y carentes; esa entereza que se espera en hombres de Estado. Sin insultos, Meade desnudó la incapacidad de Espriú, cuyo espíritu carretonero lo llevó a lanzarse a un pleito en el que lo derribó el guante blanco que le propinó el ex candidato presidencial, vía Twitter: “Como millones, quiero que le vaya bien al presidente López Obrador. Por eso insisto. Lo hago con mesura, sin adjetivos ni estridencias. El @CICMoficial coincide. Te recomiendo leas el documento que te enviaron. Con el respeto y alegría de siempre, te deseo feliz año”. Paradójicamente, López Obrador, con todo el poder en sus manos, está dejando crecer a Meade, pese a que conoce perfectamente la fórmula para frenarlo y, con él, a un rival para arrebatar a Morena la Presidencia en 2024. “Hay muchas obras inconclusas, pero tenemos que terminarlas porque ya se invirtió en esas obras y ni modo que se dejen inconclusas alegando que son obras que iniciaron otros gobiernos o que no están bien planeadas o que se hicieron sólo para hacer negocio para beneficiar a compañías amigas”, dijo el 27 de diciembre al explicar la ampliación de la Línea 12 del Metro, obra que impulsó su actual canciller Marcelo Ebrard. Puede aplicar eso al NAIM. Y erigirse como un presidente sabio, que sabe corregir y sacar de la jugada, con maestría, a opositores. EN EL VISOR: Ya declaró su guerra el presidente Andrés Manuel López Obrador. No será contra el narco, será para combatir a los huachicoleros, para lo cual lanzó a cuatro mil militares. A fin de cuentas, como diría uno de sus cantautores favoritos, Silvio Rodríguez, no es lo mismo, pero es igual. @R_SANCHEZP