La oportunidad en medio del desabasto…. Veo, veo, ¿Qué veo?

Los últimos diez días han sido desgastantes emocionalmente, socialmente, políticamente, digitalmente, económicamente; para mí, para el Presidente López Obrador, para todos; Familia, amigos, colaboradores, empleados, turistas, visitantes. TODOS, propios y extraños tenemos un mismo sentir…. Incertidumbre, algunos otros, además tenemos miedo, sin embargo otros tienen esperanza.   El tema del desabasto de combustibles ha sacado a flote nuestros demonios, miedos y en muchos casos inseguridades, y espero que nadie lo tome personal. Hablo en 3ª persona del plural por que me incluyo en este grupo que siento, veo y vibro incertidumbre.   No hay momento en el que al echar un vistazo a mis redes sociales no vea un comentario o queja de la situación que estamos viviendo, incluso me he enfrascado en no una, sino en varios hilos y cadenas de comentarios expresando mi opinión o postura, a veces mas subjetiva, a veces emocional, otras tratando de ser asertiva o empática.   Ante este “Drama”, como muchos de mis paisanos Coahuilenses o los fanáticos caudillos dirían, trato de hacer mi ejercicio de reflexión y pensar, ¿Qué hay que ver, que es lo que como sociedad tenemos que aprender para salir fortalecidos, que es lo que como innovadores y emprendedores tenemos que aportar?, ¿Qué, acaso, lo que nos toca es tragarnos todas estas preguntas y ser social o políticamente correctos?   Veo, veo, ¿Qué veo? Veo, a pesar del caos, la falta de estrategia, visión, empatía y todas las cosas que ya sabemos. Veo OPORTUNIDAD, veo esta necesidad de hacer catarsis y replantearnos nuestro modelo como empresarios o ciudadanos, replantearnos nuestro rol en un mundo en donde todo se daba por hecho, veo una oportunidad de reinventarnos y preguntarnos ¿Qué tipo de ciudadano o empresario quiero ser en esta nueva realidad?   Yo elijo, estar del lado de los ciudadanos que expresan, cuestionan, proponen, investigan y lo más importante exijo y construyo un presente mejor. Elijo ser de los que sigue pagando impuestos, generando empleos, buscando soluciones innovadoras, proponiendo nuevos modelos de organización social, donde participemos mas que desde la coyuntura, desde el lado de la autogestión y la inteligencia colectiva organizada.   Cuando escribía el artículo pensaba, como puedo compartir ejemplos de empresas u organizaciones, que han usado las industrias emergentes - exponenciales (4.0) para resolver estos grandes retos, y encontré que las grandes empresas del sector energético han echado mano de los sensores o IOT, la inteligencia artificial y el “blockchain”, para transformar el sector y para resolver retos complejos y muy añejos en el sector.   A finales del año pasado, British Petroleum y Royal Dutch Shell, empezaron a operar una plataforma digital basada en blockchain” para la comercialización internacional de sus productos.   La tecnología blockchain tiene sus inicios vinculados a las criptomonedas y básicamente usa una cadena de bloques y su base de datos encriptada y compartida se actualiza en tiempo real.  Puede procesar y llevar a cabo transacciones en segundos y minutos utilizando algoritmos computacionales, sin necesidad de ser verificadas por terceras partes. Esta plataforma, además de ser incorruptible o inviolable, busca disminuir los riesgos y costos operativos del manejo comercial internacional del crudo.   Compañías como PCB Piezotronics que desarrolla sensores especiales para atender las necesidades de ingenieros y otros profesionales del mantenimiento predictivo que monitorean factores como vibración, presión, fuerza, acústica, carga y shock que permitirían proteger a los petroductos y mandar señales de alerta en tiempo real cuando las métricas arrojen que algo está fuera de lugar.   Esto nos lleva al Internet de las Cosas (Iot), en donde algunos aseguran que está el futuro, no solo de la industria del petróleo, sino, el futuro del mundo. Imaginen que en el 2017 ya superamos el numero de sensores que personas en el mundo, es decir, hoy somos 7.2 billones de personas y ya superamos los 8 billones de sensores; para el 2025 serán 75 billones de sensores. ¿Qué vamos a hacer con todos los datos que generan estos dispositivos? El reto no es colocar miles o millones de sensores, es utilizar todas las tecnologías relacionadas, recolectar datos y apoyar el buen funcionamiento de toda la cadena productiva alrededor del combustible. Podríamos hacer maravillas.   En México, están los hermanos Díaz, César y Javier, dos jóvenes chiapanecos que al ver los cambios traídos por la reforma del sector energético, decidieron desarrollar GasGas, una aplicación móvil diseñada para -de forma colaborativa- poder calificar la calidad en el servicio, las instalaciones y hasta compartir si te daban “litros de a litro”.   Esta app, basada totalmente en la idea de crowdsourcing, muy al estilo de Waze y TripAdvisor,  para finales del 2018 ya tenían alrededor de 40 mil usuarios. El rumor del desabasto y las compras de pánico requirieron que GasGas fuera actualizada para que se pudiera avisar qué gasolineras contaban con combustible. ¿El resultado? Un reporte cada 80 segundos, durante el pasado fin de semana, más de 80 mil nuevos usuarios, aparecer en el top 10 de las apps más descargadas, incluso ocupando el número uno a nivel nacional.   Los logros obtenidos por GasGas -una pequeña startup- y las grandes del petróleo, no se dieron por un simple golpe de suerte. El arte de innovar de forma colectiva requiere de un tipo muy especial de liderazgo. Así lo manifiestan Linda A Hill, Greg Brandeau, Emily Truelove, y Kent Lineback en su libro Collective Genius. Él líder debe de ser capaz de generar un ambiente que promueva que la gente se sienta a gusto haciendo contribuciones. Yo concuerdo. Es importante crear las condiciones en donde el diálogo y la interacción positiva se mantenga.   Si bien aquí tenemos buenos ejemplos del ingenio y espíritu innovador mexicano, y de el buen uso de las tecnologías 4.0, no podemos minimizar los efectos de las decisiones que se toman en el país en materia energética. Y es que las largas filas en las gasolineras en el país son preocupantes, lo más preocupante es la falta de conciencia que tenemos en general sobre el impacto que tiene este tipo de problemas en los mas vulnerables, en los emprendedores, en las micro y pequeñas empresas y en especial de la dependencia que tiene nuestra economía del petróleo.   Es momento de voltear a ver, y ver mas…Oportunidades y nuevas formas de hacer vida, negocio, ciudadanía y también, por supuesto,  ver nuevas fuentes alternativas de combustible. Porque a México nada lo para. Los emprendedores y disruptores de eso nos encargamos.   ¿Cuantos empresarios o emprendedores, no hay en México con soluciones tecnológicas para combatir el problema del robo de combustible?, si eres uno de ellos te invito a ser más proactivo que reactivo. Cuéntame sobre tus ideas, productos o servicios que puedan ayudar a resolver este gran reto.   Los veo y los escucho en mis redes

@Marisolrumayor 


Compartir