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Urge solucionar la escasez

Las acciones recientes contra el robo de gasolinas carecieron de inteligencia

OPINIÓN

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Las redes sociales y la opinión pública están que arden por la crisis en la disponibilidad de gasolinas. Tanto en las declaraciones públicas del presidente López Obrador y sus colaboradores, como en las redes sociales, se alimenta la percepción de que quien se queja o expone la falta de gasolinas está a favor del huachicoleo. Nada más falso. Nadie puede regatearle al Presidente la valía de su decisión para intentar erradicar el robo de hidrocarburos. Pero tampoco nadie puede negar que la falta de gasolinas en más de una tercera parte del país es una realidad y un problema que se pudo evitar, o al menos aminorar. A pesar de que las declaraciones oficiales niegan que exista el desabasto, no se puede ignorar que las acciones contra el robo de gasolinas carecieron de inteligencia, prudencia, logística y estrategia. La prensa internacional, que hasta ahora no sabemos si también es fifí, ya habla de una crisis de combustibles en México. La verdadera encrucijada es en la que el propio gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ha colocado. Si a pesar del sacrificio y comprensión que se ha pedido a los ciudadanos fracasa el intento por acabar, o al menos reducir dramáticamente el huachicoleo, el yerro del gobierno habrá sido mayúsculo, casi rayando en el ridículo. Quedaría como ineficaz, inoperante, torpe, por decir lo menos. La imagen y credibilidad de la Cuarta Transformación se verían seriamente dañadas y, lo peor, los ladrones de combustibles habrán triunfado. El presidente López Obrador no puede darse el lujo de fallar, ni de permitir que esta situación se prolongue demasiado. Urge una solución y pronto. Es cierto, el escandaloso robo de combustibles comenzó hace tres sexenios, al menos. También es cierto que nadie supo, pudo o quiso hacer algo por combatirlo. Por ese sólo hecho, más el enorme monto del robo -calculado en 66 mil millones de pesos al año- y sus consecuencias económicas, políticas y sociales resulta difícil pensar que quedará impune. Al día de hoy no hay un solo detenido, ningún perforador de ductos, ningún vendedor de combustible robado, ni ningún ‘huachicolero de cuello blanco’. Resulta inadmisible el Punto Final del que es partidario López Obrador. Estamos hablando de un robo a la nación que afecta a todos los estratos sociales, a todos los sectores económicos y hasta al gobierno. La cárcel debe ser el destino de los responsables, no hay duda de ello.  

BON APPÉTIT: Estamos todos inmersos en el robo de gasolinas, y no es para

menos. Pero hasta hoy nadie ha hablado del

huachicoleo del gas, tanto gas LP como gas natural. Ojo.

 

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