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Segundo intento para los foros de Pacificación

OPINIÓN

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Luego de las dificultades que han enfrentado los Foros de Pacificación propuestos por el equipo de Andrés Manuel López Obrador, parece que la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero ha encontrado los hilos para que en la mencionada estrategia la gente reciba respuestas más que propuestas. Habrá que recordar, por ejemplo, el desaire que les hiciera José Manuel Míreles en Michoacán, cuando se retiró de las reuniones al asegurar que éstas eran una farsa, al no tomar en cuenta las propuestas de sus autodefensas y al estar “plagadas” de funcionarios públicos en vez de luchadores sociales. La próxima secretaría de Gobernación tiene muy claro que la gente, en especial las víctimas y sus familiares, exigen justicia para poder confiar en las autoridades, por lo que los mencionados Foros no son ya solo una forma de analizar la situación del país y obtener un diagnóstico del sentir ciudadano, sino que se han convertido en mesas de trabajo en las que se busca diseñar incluso acciones concretas contra la violencia, tal como lo solicitó también el activista y poeta Javier Sicilia. La idea de Sánchez Cordero es que, a través del diálogo con la ciudadanía, no solo se identifiquen las principales preocupaciones en materia de seguridad, sino que se generen estrategias claras para resolver esos casos impunes que se han registrado en las diferentes regiones del país. La ministra en retiro adelantó a su equipo en días pasados que ya tienen bajo su conocimiento diversos casos de desaparición forzada, feminicidios, trata de personas, tráfico de migrantes, extorsión, delitos sexuales, así como diversas violaciones contra los derechos humanos y contra el trabajo de periodistas. Se asegura también que esta misma ruta es la que se seguirá en los siguientes encuentros que tendrán lugar durante septiembre y octubre, a fin de que la totalidad de organizaciones sociales se vean representadas en los lineamientos que se convertirán en las políticas públicas de seguridad del siguiente gobierno. *** El Segundo Informe de Gobierno de Carlos Joaquín González, en Quintana Roo, fue una muestra más de que hasta el más mínimo vestigio de lo que fue la alianza entre el PAN y el PRD está por desaparecer. La victoria de Joaquín, en el año 2016, fue uno de los primeros experimentos de unión entre la izquierda y la derecha para vencer a gobiernos priístas que destacaban por su autoritarismo. En aquel proceso electoral ambos partidos lograron la fortaleza suficiente para vencer ni más ni menos que al régimen de Roberto Borge, el cual lucía prácticamente invencible por el nivel de control que mantenía sobre las instituciones del estado. Pero en la fotografía del Informe de ayer la mencionada sinergia entre partidos se ha desdibujado y no se pudo ver la presencia de representante alguno del PRD, quienes al parecer han decidido abandonar los escasos derechos que tenían en el gobierno de aquellas tierras. Por el contrario, más allá de sus pugnas internas, la totalidad del panismo se dio cita en la entidad del sureste: representadas las distintas facciones por Marcelo Torres, del lado de los anayistas; por la gobernadora electa de Puebla, Martha Erika Alonso, de parte del Morenovallismo, y por la ya ex albiazul Margarita Zavala, con la representación del calderonismo. Uppercut: Héctor Larios, quien iría como candidato a la secretaría general del PAN con Marko Cortés a la cabeza, nos dice que hubo un acuerdo entre varios liderazgos para evitar un desgaste al partido y que sí va Cortés como presidente.