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Dos varas de la policía ante porras y porros

Cuando se trata de porros, la policía simplemente se ausenta, como si la indicación fuera ésa

OPINIÓN

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Muchos integrantes de las porras que apoyan a los equipos de futbol soccer y americano en la UNAM, también cumplen con las actividades ilegales de los porros, como golpeadores, asaltantes, distribuidores de droga; pero es muy curioso el papel que juega la Secretaría de Seguridad Pública porque a unos los vigilan y a los otros no. Siempre que hay un partido importante de futbol soccer en la Ciudad de México, más si se trata de un juego de los Pumas contra el América, la SSP hace un despliegue policiaco desde el punto de reunión, lugar de esos aficionados, ponen patrullas como escoltas para que resguarden el trayecto, ya sea al estadio de Ciudad Universitaria o al Azteca y en las inmediaciones de esos inmuebles están perfectamente distribuidos policías y granaderos para tratar de contener cualquier desmán. Los granaderos se mantienen vigilantes, hasta que reciben la orden, para romper filas y empezar a soltar toletazos y macanazos a diestra y siniestra. Ese despliegue policiaco para un espectáculo deportivo tiene un costo para la población, pues el gobierno capitalino hace uso del personal de seguridad, sin importar que en las calles no hay uniformados para atender cualquier emergencia. En ese caso ha faltado la responsabilidad de los dueños de los equipos para hacerse corresponsables con el comportamiento de sus aficionados. Cuando se trata de porros, la policía simplemente se ausenta, como si la indicación fuera ésa. La participación de los golpeadores en el campus universitario frente a la Rectoría esta semana, no provocó ni una sola alerta por parte de la dependencia que encabeza Raymundo Collins. No hubo una patrulla perdida o un motociclista que los detuviera en su trayecto, las cámaras de video-vigilancia captaron perfectamente el momento en que los porros ingresaron a la Ciudad de México, provenientes del Estado de México, esa red de monitoreo que estableció Marcelo Ebrard en 2009, cuando era jefe de Gobierno, como parte de su Proyecto Bicentenario: Ciudad Segura; se supone que ayudaría a combatir la delincuencia, pero al parecer es una herramienta subutilizada. También es evidente que se carece de un sistema mínimo de inteligencia en los servicios policiacos, porque venían los camiones, con sujetos armados, varios de ellos colgando de las puertas, en una vía primaria como el Periférico. Con mucha facilidad el gobierno capitalino se deslindó y le pasó la responsabilidad al gobierno federal para que proceda como corresponde. Total, que hay dos varas para un problema: las porras y los porros. A LA VUELTA Parece que es el nuevo Congreso de la Ciudad de México es el que no quiere al jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, en el recinto para el sexto Informe de esta administración.