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Congreso sin sorpresas

Quisieron hacer historia negando una licencia y olvidaron que no era la primera vez que ocurría

OPINIÓN

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El enfrentamiento verbal entre Porfirio Muñoz Ledo y Gerardo Fernández Noroña es lo único verdaderamente nuevo y sorprendente de la recién instalada LXIV Legislatura. No por el carácter firme y determinado de Muñoz Ledo, ni por la trasnochada e imprudente incontinencia ideológica de Fernández Noroña, sino porque ambos son diputados de izquierda, afines a Morena y López Obrador. En el primer round, Muñoz Ledo -haciendo gala de su mucha mayor cultura, experiencia parlamentaria y estatura política- puso en su lugar, sin despeinarse, a Fernández Noroña que quedó como un silvestre chivo en cristalería. El paso de las sesiones nos dirá si Fernández Noroña aprendió la lección o si nos seguirá deleitando con divertidos y vergonzosos episodios. El otro asunto que acaparó la atención fue la licencia negada primero, y concedida después, al gobernador-senador-gobernador, y finalmente senador de nuevo, Manuel Velasco Coello. Fue la senadora Xóchitl Gálvez, panista postulada por el PRD, pero integrante de la bancada del PAN, quien alborotó el gallinero. Sus argumentos éticos, más no legales, convencieron a la mayoría que negó la licencia para que Velasco Coello regresara a gobernar Chiapas hasta el 8 de diciembre. Se impuso la calentura del debut legislativo, pero no se dieron cuenta de que se estaban dando un balazo en el pie. Estaban negando un derecho legal con argumentos éticos que son meramente subjetivos. Quisieron hacer historia negando una licencia y olvidaron que no era la primera vez que ocurría. El caso más reciente es el de Jaime Rodríguez Calderón, alias El Bronco, quien primero mintió a los ciudadanos cuando dijo que no dejaría el cargo de gobernador de Nuevo León para ser candidato presidencial. Después de mentir, pidió licencia por seis meses. Con trampas consiguió la candidatura independiente, cortesía del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Tras el ridículo en las urnas el pasado 1 de julio, al día siguiente informó al Congreso del Estado que regresaría a su cargo. A pesar de varias investigaciones pendientes en su contra por delitos electorales, ahí anda tan campante despachando en el Palacio de Gobierno de Monterrey. Miguel Ángel Mancera pidió licencia como jefe de Gobierno de la CDMX para ser candidato a senador. A pesar de que algunos hicieron cuestionamientos legales, hoy coordina a los senadores del PRD. Son innumerables los casos de diputados y senadores, de todos los partidos, que han solicitado licencia para ser candidatos a gobernador y viceversa. O que del gabinete presidencial brincan al legislativo y al revés. Leonel Godoy, del PRD, fue senador dos veces en la misma legislatura. En 2008, a los dos años como senador, pidió licencia para ser gobernador de Michoacán por cuatro años y luego regresó al Senado seis meses más. Así que, como dicen en mi barrio, sereeenos, morenos.