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El México en el que vivió Peña Nieto (II)

Intenta limpiar algo que, hace tiempo, dejómarcas imborrables

OPINIÓN

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El Presidente decidió cerrar su sexenio con un ejercicio de memoria que se asemeja más a un acto de contrición. Lo hizo a través de spots que desdeel 25 de agosto difunde. Va la segunda tanda de los anuncios que, como bumerán, parecen retornarle. 30 de agosto. Habló de lo que tanto costó a su partido en las urnas: la corrupción. “La exigencia de transparencia en cuanto a manejo de recursos públicos es mayor, hay mayor fiscalización y, sin duda, se ha extendido a diferentes niveles de gobierno y entidades gubernamentales”. El asunto es que en el México actual hay más de una decenade ex gobernadores encarcelados o prófugos (la mayoría del partido en el gobierno) porque no se les fiscalizó duranteel ejercicio de sus gobiernos y se lespermitió hacer y deshacer seis años. 31 de agosto. De plano se dio un balazo en el pie. “El tema de la Casa Blanca es uno de los que, sin duda, marca esta administración (…) si bien se trató de un asunto estrictamente legal, quedó debidamente acreditado”, señaló. ¿Quién le aconsejó revivir el tema en un mensaje en cadena nacional? Algún enemigo infiltrado, probablemente. “Nunca debí permitir que mi esposa diera esa explicación porque era yo el que tenía la responsabilidad. El cuestionamiento era sobre el Presidente sobre lo cual, además, ofrecí una disculpa pública”, ahondó. Nada más que decir. 1 de septiembre. Habló de “los beneficios” que trajeron las reformas.Datos y datos que poco dicen, porque chocan con la realidad de másde la mitad de los mexicanos que viven en pobreza y para quienes las reformas no han traído un beneficio, mucho menos se sienten habitantes de un país que “se ha consolidado como potencia”. 2 de septiembre. Asumió la “responsabilidad” de haber liberado el precio de las gasolinas. “O hacíamos eso, o habría que haber hecho recortes en el gasto público”, dijo. Lo que no mencionó es la forma en que se instrumentó el gasolinazo: en plena cuesta de enero. “Si 30% de los mexicanos consume casi 80% de toda la gasolina y es la población de mayor capacidad económica”, expuso, “era una inconsistencia que se beneficiaran del subsidio del precio”, dijo ignorando que prácticamente el total de los alimentos que consumen los mexicanos -lo más y menos favorecidos- son transportados en vehículos que utilizan gasolina. Subiendo la gasolina, también subió el precio de los productos. 3 de septiembre. Habló de generación de empleos, quizá el rubro más presumible: “Prácticamente 4 millones de empleos”, dijo. Faltó, quizás, rematar, que por desgracia muchos son mal pagados. Aseguró que “el crecimiento de la economía nunca dejó de darse (…) lo cual se ve reflejado en la generación de empleo y en la generación de riqueza”. Por desgracia, sigue prevaleciendo la desigualdad: 1% de la población acumula una riqueza similar a la de 95% (Cepal). Recordando sus fantasmas, dejando fe de por qué los mexicanos votaron comovotaron el 1 de julio. Peña Nieto cierra la puerta intentando limpiar algo que, hace tiempo, dejó marcas imborrables.