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Beata Wojna: Política exterior a evaluación

En México, casi no existe la práctica de evaluar sistemáticamente la política exterior

OPINIÓN

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Varias opiniones encontradas han surgido a lo largo de los últimos meses alrededor de la política exterior mexicana y muchas preguntas emergen: ¿hizo bien México aceptando un acuerdo bilateral con EU, dando la espalda a Canadá? ¿Es mejor mantener una política de crítica o una de no intervención frente al régimen de Maduro? ¿Le conviene más a México promocionar su marca en el extranjero concentrando todos los recursos en la cancillería o a través de la estructura existente de ProMéxico y Sectur? ¿Fue exitosa o fracasada la política exterior en el sexenio que finaliza? Las respuestas que escuchamos no nos satisfacen porque se basan en argumentos emocionales, intuitivos, partidistas y estadísticas interpretadas a gusto de cada uno. No cabe duda que las emociones y las ideologías son el marco natural de los debates sobre la política exterior en todos los países. Existe, sin embargo, una herramienta muy útil que permite juzgar la política exterior de un gobierno sin tanta incertidumbre. Se trata de las evaluaciones. Desafortunadamente, en México casi no existe la práctica de evaluar sistemáticamente la política exterior. Sorprende que fue apenas en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 cuando se contempló por primera vez en la historia la inclusión de indicadores para medir la situación de México en diferentes ámbitos prioritarios. Para la acción mexicana en el exterior –abordada en el eje “México con Responsabilidad Global”– se consideraron dos indicadores 1) el índice de presencia global elaborado por el Real Instituto Elcano de España y 2) el índice de globalización de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich - KOF. En el primer índice, de Elcano, México mantuvo la posición 23 durante este periodo; mientras que en el segundo, en el índice KOF, ascendió del lugar 74 al 70. Sobre esta base podemos afirmar que en este sexenio México avanzó ligeramente en su integración al mundo (con libre comercio, movilidad de capitales e integración productiva). Estas puntuaciones indican que en esta materia no ocurrió el cambio sustancial que quizás algunos esperaban. Es útil tomar en cuenta los indicadores internacionales y los rankings como punto de referencia, pero no es suficiente. Muchos países democráticos cuentan hoy con sistemas sofisticados de evaluación de su política exterior. En los Países Bajos una entidad externa –Departamento de Evaluación de Política y Operaciones (IOB) – evalúa obligatoriamente el conjunto de la política exterior holandesa desde el año 2001. España intenta elaborar sus indicadores para evaluar política exterior desde 2014. Ojalá la preparación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 sirva para incluir evaluaciones de política exterior, que debe traer resultados tangibles para los ciudadanos. Si el nuevo gobierno de México arranca su nueva política exterior sin proponer evaluaciones, difícilmente podrá ajustarla a las necesidades del entorno, así como medir su desempeño y sus resultados a lo largo del sexenio. BEATA WOJNA PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES, TEC DE MONTERREY @BEATAWOJNA