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Pedro Ángel Palou: En la era de la posverdad

La elección en noviembre es más un refrendo de este partido que del propio presidente de EU

OPINIÓN

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Llevamos ya un par de años de la Presidencia de Donald Trump y este noviembre habrá elecciones legislativas a mitad de su mandato. Elecciones que son una especie de referendo. Los demócratas buscan con denuedo controlar la cámara baja e, incluso, si los cálculos les salen muy bien, el Senado. Si esto ocurre, la realidad política cambiaría radicalmente. Bajo esta premisa hay un nuevo tipo de candidato demócrata, más hacia la izquierda (demócratas socialistas, se llaman ellos mismos), y un empuje de candidatas. De hecho incluso puede haber una gobernadora transgénero en Vermont, el estado de Bernie Sanders. Quienes vivimos sin embargo el día a día de ésta era en donde no importan los hechos, sino los tuits y las descalificaciones sin argumento, pensamos que el daño ya puede estar hecho y que no va a ser fácil echar marcha atrás. Si el nuevo escándalo de la confirmación como magistrado de la Suprema Corte de Kavanaugh no lo descarrila, estaríamos ante una corte conservadora. Si el Senado bloqueó la nominación de un juez de centro por parte de Obama ahora intenta la vía rápida a pesar de que el aspirante es acusado de acoso en medio del #Metoo. Por otro lado el estado de guerra interna del gabinete y las revelaciones mediáticas de cómo se vive el caos en la Casa Blanca -no sólo gracias al reciente libro de Woodward, sino de cotidianas filtraciones- habla de las dificultades de aceptar el liderazgo de Trump ante sus propios o el Partido Republicano. Las elecciones de noviembre son, a mi juicio, más un refrendo de este partido y su manejo de las cosas que del propio presidente. Los republicanos parecen no entender que su país ha cambiado. Uno de los casos más emblemáticos sería el de Ted Cruz, senador por Texas y en su momento violento crítico de Trump cuando los dos eran precandidatos a la presidencia. Trump incluso se burló de su esposa e implicó a su padre en el asesinato de J.F. Kennedy. Ahora Cruz desesperadamente busca que el Presidente lo acompañe en la campaña ante la posibilidad de perder su silla frente al carismático demócrata. La ilusión de un cambio de rojo a azul en Texas es una posibilidad real. Pero Beto O'Rourke es un caso singular. Su agenda liberal no es repetible en otros estados y aunque ahora esté dos puntos arriba de Cruz en las encuestas su triunfo es aún lejano, pero decisivo si el Partido Demócrata se quiere hacer también del control del Senado. Una buena parte del electorado confía en que esto pueda ocurrir, de que los dos años finales de la Presidencia de Trump se vivan con un congreso mayoritariamente de oposición. Aún si eso ocurre, lo repito, el problema es si mucho de lo ya pactado, votado y asumido pueda revertirse. Mi pesimismo me inclina a pensar que el problema de la posverdad es global y que el neoliberalismo entró en una crisis irreversible.Pienso que las inequidades sociales se ampliaron de forma tan salvaje que un populismo de derechas y un nacionalismo proteccionista son realidades que no podremos librar con una votación legislativa. Ojalá la realidad pruebe que estaba equivocado.   PEDRO ÁNGEL PALOU COLABORADOR @PEDROPALOU