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Las cifras del horror

En 2017 se cometieron 33.6 millones de delitos en México, sólo incluye los denunciados

OPINIÓN

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Lo que no se puede medir, tampoco se logra mejorar, ni enfrentar con buenos resultados. El Inegi ha dado a conocer la actualización más reciente de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2018 y en la frialdad de los números podemos analizar motivos de preocupación. El documento revela que en 2017 se cometieron 33.6 millones de delitos en México, esto sólo incluye los ilícitos que fueron denunciados; la cifra negra, es decir, los delitos que no se denunciaron pero que sí se cometieron, es de escándalo. La encuesta informa que el año pasado la cifra negra fue de 93.2% a nivel nacional, esto nos llevaría a una proyección espeluznante, se habrían cometido cerca de 480 millones de delitos en 2017, 4 delitos por cada habitante. Esto bajo la lógica de que se denunciara el 100% de los ilícitos que se cometen, situación imposible de lograr en ningún país del mundo, sin embargo nos acerca a los rangos de la realidad que enfrentamos. Dice el Inegi que a nivel nacional 35.6% de los hogares tuvo al menos un integrante que fue víctima del delito, más de un tercio de la totalidad de las familias mexicanas sintieron los efectos de la inseguridad producida por la delincuencia de alto o bajo impacto. En México es muy fácil delinquir sin ser castigado y a esto se le llama impunidad, el principal combustible de la hoguera del terror. Los criminales también conocen las estadísticas y saben que son elevadas las posibilidades de que no se les detenga y mucho menos que se les encarcele, el Índice Global de Impunidad 2018 publicado por la Universidad de las Américas Puebla, muestra el tamaño del colapso del sistema de justicia. México ocupa el cuarto lugar de esta medición con 69.21 puntos, según este reporte el país menos impune es Croacia con 36.01, y el de mayor impunidad es Filipinas con 75.6 puntos. El grado de descomposición social que experimentamos nos hace parecer normal una balacera en Cancún, nuestro mayor orgullo turístico. Observar dos cuerpos desmembrados sobre uno de los puentes de la avenida Insurgentes, la más conocida de la Ciudad de México, no produce mayores alertas. El hallazgo de las más recientes fosas en Veracruz, los feminicidios en el Edomex o las morgues improvisadas en los tráileres de Jalisco, ¿no nos alcanzan a indignar lo suficiente? Ningún partido político ha entregado buenas cuentas sobre la incontrolable barbarie que vivimos; la mezquindad para evadir responsabilidades y calcular los ciclos de una administración es la resignación que nos desfigura aceleradamente. EDICTOS: En este desolador panorama, la intervención de las fuerzas federales de seguridad emprendida recientemente en Acapulco, para desmantelar las redes delincuenciales dentro de la policía municipal en ese puerto es sólo un mejoral para el enfermo grave que esperamos no esté ya desahuciado.   ENROMA27@GMAIL.COM @JENROMA27