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Morena, al estilo del viejo PRI

OPINIÓN

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La escena del ingreso de Carlos Aceves del Olmo, dirigente de la CTM, al salón de plenos de la Cámara de Diputados, empujado por un joven en una silla de ruedas y con 20 kilos menos de peso, fue el retrato fiel del PRI en su primera sesión de la 64 Legislatura: mermado y sin presencia sindical o de sectores que fueron la fuerza principal del Revolucionario Institucional y opacado por una nueva mayoría de Morena, que enseñó características similares a las del viejo partido al que tanto criticó, a partir de que Martí Batres, presidente del Senado, ajustó su saco antes de cruzar la puerta principal del recinto y dejó abierta la posibilidad de meter otra vez al recinto al Presidente de la República para los informes de gobierno. -¿Que ustedes traerían el siguiente año a López Obrador al Congreso?- preguntó un reportero en medio del último informe del presidente Peña Nieto que fue entregado por el secretario de Gobernación. - No se ha planteado hasta ahora. No sabemos si se dé esa discusión o no, pero nosotros estamos abiertos. - ¿Pero fue el movimiento de AMLO el que enterró el día del presidente y cerró las puertas a Fox y a partir de allí a todos los presidentes? -Hubo un contexto: el cuestionamiento a la elección de 2006. Hay que entender el momento que se dio, frente a la tradición que tu comentas. En los primeros minutos de la sesión Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados, mostró la experiencia de casi 50 años en la política, al negarle la palabra a Emilio Álvarez Icaza para que hablara en calidad de legislador independiente, aunque sin quererlo le hizo el trabajo al PRD. Muñoz Ledo exhibió el periplo de Álvarez para llegar al Congreso, quien antes de la campaña electoral pensaba que los partidos eran adictos al dinero, pero luego negoció con Por México al Frente su candidatura cediéndosela el PRD, así como otras siete, de las cuales ganó tres diputaciones, pero al final todos renunciaron al partido para declararse independientes. Por eso no lo dejó hablar. Pero Álvarez, rápido y sin buscarlo, encontró un nuevo aliado en el PT, quizá más por defender “su derecho a expresarse”, fue pretexto de Óscar González Yáñez para mostrarle a Morena que su pleito durará toda la Legislatura, después de que el partido de AMLO le quitara 32 diputados de 62 que había logrado después del 1 de julio.   [caption id="attachment_356654" align="alignnone" width="640"] Morena protestó por diversos pendientes del gobierno federal.[/caption]   La nueva bancada de Morena hizo lo mismo que la vieja mayoría del PRI cuando el discurso crítico se enfocaba a Peña Nieto: gritó traidor a Dante Delgado, a quien López Obrador desprecia, cuando dijo que vigilaran al nuevo presidente y que su primer reto para honrar su palabra es dar marcha atrás al gasolinazo. Delgado ofreció 15 veces los votos de la bancada de Movimiento Ciudadano. “Para que López Obrador le cumpla a los mexicanos”. No fue la única vez en la sesión que Morena impuso la fuerza de su voz para apagar la del contrario. Se impuso durante el discurso de Claudia Ruiz Massieu. “¡Es un honor estar con Obrador! ¡Es un honor estar con Obrador!”. Lo mismo le pasó a Carlos Puente, al usar la tribuna para hablar por el Partido Verde. Venía de cancelar cualquier alianza con el PRI y cuando parecía despedirse del presidente Peña Nieto al reconocer su gestión, fue abucheado más de ocho veces. Pero en una entrevista posterior, Jorge Emilio González, visto como heredero del PVEM, anunció su disposición a cooperar con AMLO durante su administración. “Es para que le vaya bien a México”. A la chiquibancada del PRD ni siquiera hubo necesidad por parte de los morenistas de darle el mismo trato. El nuevo rostro del partido en San Lázaro causó la burla: Ricardo Gallardo, visto en la oposición como un joven sin valores ni ideales políticos, sin historia, y con acusaciones de nexos con el crimen, ofreció su alianza a López Obrador. Los panistas tienen el reto, primero, de resolver sus propios pleitos, pues en puerta tienen la elección de su próximo presidente y empiezan la legislatura confrontados. Gustavo Madero, quien era el favorito de un grupo de nueve gobernadores para coordinar al PAN en el Senado, ya sacó la bandera blanca al anunciar que todos apoyan a Damián Zepeda. Así inicia la Cuarta Transformación desde el Congreso con una mayoría de Morena que volvió a sucumbir en torno a la figura de su líder máximo, de callar a su oponente cuando no les gusta el discurso y preparando el terreno para recibir al presidente con un Muñoz Ledo que colocará la banda presidencial por segunda vez a un presidente, como en los 80 cuando al mismo tiempo llenó de elogios a José López Portillo.