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Mauricio Sulaimán: Un martes de café inolvidable

OPINIÓN

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Las reuniones que el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) suele tener con la prensa que asiste a nuestros Martes de Café, son interesantes, y en ocasiones, hasta espectaculares. Sin embargo, queremos ir más allá, y agregar que ciertas veces resultan como lo mencionamos, pero con el agregado de un tipo de emociones que no es común; que no es fácil sentirlo siempre ni entre nosotros, ni en otras partes. Nos estamos refiriendo a este inolvidable y más reciente encuentro con periodistas y gente de boxeo, que llevamos a cabo en ese lugar tan especial conocido como El Tenampa, situado en la muy turística Plaza Garibaldi, de nuestra Ciudad de México. En efecto, ante docenas de personas, entre las que se hallaba un conjunto de mariachis cantando y tocando sus instrumentos como sólo ellos saben hacerlo, destacó la presencia importante de quien es actualmente uno de los mejores boxeadores en todas las divisiones, nada menos que el campeón mundial de peso ligero Mikey García. Él estuvo acompañado por su hermano Robert, que también fue campeón mundial, y del padre de ambos, don Eduardo, entrenador de boxeadores, hacedor de varios que han llegado a la cima, como sus hijos y El Feroz, Fernando Vargas, entre otros. Y, además, Eduardo, un mexicano ejemplar, nacido en Michoacán, quien emigró hace muchos años a California, Estados Unidos, en busca de un mejor futuro. Allá nacieron sus hijos, a los que educó como únicamente saben hacerlo los hombres de bien, aquellos que lo hacen siempre atendiendo a la vida limpia, dentro de buenas costumbres; haciendo aflorar sentimientos que no son fáciles de encontrar y, mucho menos, que se noten, que se den a conocer, como es el caso. EJEMPLARES Sin duda, una familia especial, un ejemplo a seguir. ¿Y...?, se preguntarán algunos. Pues bien, entre música, presentaciones, y tanto Mikey (Miguel Ángel) como Roberto hablaron de su padre, como lo hacen los buenos hijos, aquellos que han sido criados de manera especial, entre el cariño, el sacrificio y los buenos deseos que un excelente progenitor tiene para sus descendientes. Tomaron la palabra los tres. Y los hijos dieron a conocer sus puntos de vista sobre la infancia que tuvieron; la forma en que fueron tratados por su papá, desde su niñez hasta el momento en el que se convirtieron en boxeadores, y con las enseñanzas y consejos pudieron llegar a lo más alto que se puede aspirar en un deporte como es el boxeo. Habló también como lo hemos mencionado, don Eduardo, al que se le quebró la voz con los recuerdos que dio a conocer; con lo que dijo del momento actual que se vive con Mikey, y lo que sucedió en otros tiempos con Robert, quien ahora es entrenador de su hermano, además de contar con otros pupilos. Preguntas, aplausos, sonrisas, todo estuvo presente. Y para cerrar una gran reunión, el Consejo Mundial de Boxeo premió a los tres personajes, con cinturones, diplomas y las palabras más sentidas y sinceras que podían aflorar en aquel momento que para nosotros fue grande. Se dieron ahí, dentro del tradicional salón, sentimientos y emociones que hacía mucho no se presentaban, algo de aquello que era más común en los viejos tiempos dentro del boxeo en el que estuvieran presentes elementos mexicanos. Muchos volvimos a un pasado que no se presenta tan remoto, pero en el que —insistimos— había más emotividad, mayor comprensión de los valores de cada quien. Y, desde luego, un gusto enorme por estar juntos; por hablar de eso que a todos nos agrada, y nos llega al fondo del corazón. Creemos que, como nosotros, la familia García, difícilmente podrá olvidar este viaje que hicieron a México, y en el que también realizaron una visita a la Basílica de Guadalupe, a donde acudieron a dar gracias por lo bien que los ha tratado la vida, y por todo lo que han conseguido en la misma. Y queremos suponer que eso ha sucedido como una respuesta a su comportamiento, a su forma de ser, a la limpieza que ha caracterizado sus vidas desde siempre. Nuestra reunión que tuvo un corolario también muy especial, con la siembra de un olivo por la paz, parte de nuestros distinguidos visitantes, quienes comprenden perfectamente el significado, la idea del papa Francisco, todo para bien, con su creación del grupo no religioso Scholas Ocurrentes, que busca todo aquello que pueda servir a los jóvenes para seguir por la senda de la limpieza en todos sentidos. ANÉCDOTA DE HOY Recordamos que en cierta ocasión hubo una reunión con mucho público, en la que don José Sulaimán era, por supuesto, el más importante en el presídium. Pues bien, el maestro de ceremonias fue nombrando uno a uno de los personajes presentes: campeones del mundo, comisionados, y, en general, personas notables del boxeo, pero ¡el mencionado presidente del CMB nunca fue nombrado!... Pasaron varios minutos, hasta que el encargado de señalar a todas aquellas personas se dio cuenta del error cometido, y con voz temblorosa, y con un timbre aumentado, dijo: “y también tenemos con nosotros, a nada menos que al señor José Sulaimán, a quien debemos todo el brillo de esta conferencia de prensa”. Como siempre, mi papá sólo sonrió, para contrarrestar el sonrojado rostro del que hablaba…