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Guadaña

El recorte de personal y de los recursos de la Cámara de Diputados y el Senado tiene que ser quirúrgico

OPINIÓN

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En las oficinas de los diputados y los senadores –no en sus dietas, hasta ahora intactas–, ha comenzado a galopar como un potro salvaje la austeridad republicana recomendada (recomendar: aconsejar a alguien que deje de hacer algo) por Andrés Manuel López Obrador. Los diputados han comenzado a perder recursos que habían preservado. Hasta donde saben, la guadaña alcanzará a los asesores y equipo técnico que ha acompañado el vital y delicado trabajo legislativo. Para tener una idea, si en la oficina de prensa de la coordinación del PRI en el Senado trabajaban 23 personas hasta la legislatura anterior, ahora sólo les fueron autorizadas ocho. Si antes un diputado tenía un equipo de cinco asesores, ahora podría preservar dos o ninguno. El corte en el personal y los recursos de la Cámara de Diputados y el Senado tiene que ser quirúrgico. Si no lo es, podría provocar en el Congreso, como en el gobierno federal, el síndrome del pato cojo que se disparó a sí mismo. Existen, desde luego, dos puntos de vista irreconciliables. En el grupo con influencia y poder en la bancada de Morena existe el convencimiento de que los partidos del Pacto por México –PRI, PAN y PRD–,levantaron en San Lázaro una estructura que les permitió repartirse cargos, viajes y presupuesto. Una revisión inicial de la administración de San Lázaro descubrió la existencia de más de 600 cargos de dirección, 185 de ellos con un salario de 175 mil pesos. En apariencia, en la nómina hay familiares de los políticos que suelen partir el pastel en todas partes. La conclusión es que usaron el poder para beneficio personal y que debe haber una reducción drástica en las plazas y los recursos de la Cámara de Diputados. La oposición observa la reducción de personal y de recursos como un ajuste de cuentas de la antigua “chiquillada”: “Actúan como fariseos”. Sin embargo, existe una preocupación general, incluidos los diputados de Morena con experiencia legislativa, de que el recorte al personal técnico y asesores podría afectar la producción de iniciativas legislativas que por lógica tendría que ser clave en la Cuarta Transformación de López Obrador. ¿Quiénes harán la parte fundamental de la investigación y escritura de las iniciativas? La guadaña gira impulsada por una escena que compartían los diputados de Morena: López Obrador sentado con cada futuro secretario, con el organigrama en la mano, tachando las unidades y coordinaciones que desaparecerán. Para complicar las cosas, hoy en San Lázaro está prevista la votación de la minuta de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, para que nadie gane más que el Presidente de la República. El problema es que el texto, enlatado desde noviembre de 2011, está rebasado jurídicamente por leyes, fideicomisos y organismos aprobados con las reformas estructurales. Si se aprueba, un bodrio legislativo se añadirá al debate de cortar con guadaña las plazas en el Congreso y en el gobierno federal.