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¿No les importa que se incendie la UNAM?

¿Y si se agita la UNAM? Que lo arregle el que viene. Total, en Los Pinos ya apagaron la luz

OPINIÓN

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El gobierno zombie está, pero no está. Es un muerto que camina, que respira de manera artificial. Se mueve por pura inercia sin tener control de sí. La crisis en la UNAM es una estampa de un gobierno ausente. El de Enrique Peña Nieto ya bajó la cortina. Vive horas extras sin ganas de vivir. ¿Cómo interpretar que en pleno conflicto universitario sea el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien se dé el tiempo de recibir al rector Enrique Graue? ¿Cómo leer que sea el próximo presidente el que envíe un mensaje a la comunidad universitaria, que clama por la expulsión de los porros, y que el que ocupa formalmente la silla presidencial haga mutis ante una peligrosa espiral donde el conflicto escala? El fondo importa, pero la forma también. Peña Nieto ya se fue, lo hizo antes, incluso, de la elección presidencial. Antes de ser barrido en las urnas, de que los mexicanos lo castigaran electoralmente, y lo colocaran en el lugar que ocupa hoy: el gobierno peor evaluado de la historia. Pero hay responsabilidades. Uno entiende que la legitimidad escasea en Los Pinos y las ganas de gobernar se acabaron, pero, caray, hay que guardar las apariencias. El sexenio que vive su ocaso va en piloto automático. No sólo no pone agenda y sus eventos ya no alcanzan siquiera la anécdota, ahora tampoco reaccionan ante las crisis. El presidente y buena parte de sus colaboradores abandonaron la plaza. Que este 2018 pinte para ser el año más violento en la historia, parece no quitarles el sueño. Que la PGR vaya de papelón en papelón, tampoco importa demasiado. Que los señalamientos sobre desvíos desde el gobierno no dejan de aparecer, qué más da. Y si se incendia la UNAM, que lo arregle el que viene. Total, en Los Pinos ya apagaron la luz. No parece ocuparles demasiado que la máxima casa de estudios esté agitada, como tampoco que el país que están por entregar viva sumido en su peor crisis de inseguridad y violencia. Una cosa es que tengan prisa por irse, otra es que falten dos meses y medio y ya hayan empacado las maletas. Off the recordJosé Ramón Amieva se ha sentado con familiares y jóvenes de quienes han resultado violentados, dentro y fuera de la UNAM. El jefe de Gobierno ha tenido no pocas reuniones directamente con las víctimas. Más, incluso, que las propias autoridades universitarias que, además de palabras y lugares comunes, no atinan a mostrar empatía con los estudiantes… Sobre la renovación de la dirigencia del PAN: el acuerdo entre Marko Cortés y Héctor Larios -a quien tuvieron que convencer los gobernadores-, tuvo varios padres. Claro, los propios mandatarios estatales que, si bien no veían en Cortés su plan A, ahora tendrán un pie en la dirigencia, pero también participó el exsenador Roberto Gil Zuarth. Por cierto, el primer acuerdo que no tuvo voces en contra fue remover a Damián Zepeda de la coordinación panista en el Senado. En su lugar estará, antes de que termine el año, el ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle.
 
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM @MLOPEZSANMARTIN