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Mitos y ritos de Avándaro 71:'¡Estamos todos arrestados…!”

OPINIÓN

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Siempre que me preguntan acerca del festival de Rock & Ruedas de Avándaro, lo tengo que confesar: Fui organizador, testigo, protagonista y culpable de aquel concierto histórico que señaló el fin de la inocencia del Rock Nacional y de toda una generación de jóvenes”. 
Se cumplen 47 años de aquel 11 de septiembre (curiosa fecha marcada por los creyentes de la teoría de la conspiración) y quiero comentarles algunos de los ritos y mitos que se han suscitado en torno a aquel día en que las torres gemelas de nuestro rock cayeron, dando inicio a un tiempo de oscuridad generacional. 
El primero de ellos es el más recurrente y famoso La Encuerada de Avándaro. Desnudas no sólo hubo una, sino muchas y muchos para estar en sintonía con el ambiente. 
Inolvidable fue el hombre que corría de un lado a otro en pleno frenesí rockero vestido con una bandera de barras y estrellas. Pero la más famosa fue la chava que decidió ponerse la camiseta de Avándaro en pleno escenario, enseñando su torso desnudo nadie le chiflo, ni le grito mamacita, todos le aplaudieron. Esa famosa encuerada seguramente ya debe tener nietos.
El segundo mito ha sido lo que algunos medios llamaron el aquelarre juvenil desatado, lo cierto es que los más de doscientos mil presentes (el número de asistentes es otro mito y quizás nunca se sabrá cuántos estuvieron), mantuvieron en todo una actitud alivianada. 
Es asombroso que el multitudinario evento tuviera un saldo blanco, no hubo actos violentos, ni delincuencia, ni violaciones, ni manifestaciones políticas. 
Para entretener al público se practicó yoga, se habló de ecología y en algún momento se les pidió “no comprar drogas”.
Los únicos que hicieron su agosto fueron algunos medios que usaron un concierto bastante inocente paraun festín de lobos de primera plana. 
Otro de los mitos es el Yo fui y estuve en Avándaro: Al paso del tiempo ha cambiado mucho la percepción. En un principio nadie quería confesar que estuvo en el concierto, y lo que allí aconteció se convirtió una leyenda; al paso de los años, muchos son los que afirman haber ido y no fueron; otros más, los que fueron, ahora se han transformado en aquello que tanto criticaron a sus padres y sus abuelos y niegan haber estado presentes en aquel día de Amor y Paz
Por último, les platicaré de los archivos perdidos de Avándaro: Una de las actividades que tuve fue su grabación para la televisión. 
El punto era transmitirlo más tarde, el equipo de producción y realización que estuvimos presentes, grabamos 10 rollos de material en formato dos pulgadas que cubrían todo el show. Cuando regresamos a la CDMX, con la idea de haber hecho una excelente labor, nos encontramos con el más negro de los escenarios: El concierto era noticia amarilla de primera plana, los organizadores fuimos tachados con los peores adjetivos, y la percepción general era que el avándarazo había sido una orgía de greñudos, drogadictos y rebeldes juveniles
El material que daba testimonio del concierto fue considerado prueba del delito y nos fueron incautados. Nunca jamás los volveré a ver, y quizás, estas valiosas cintas reposen oxidadas y perdidas, esperando a que alguien las descubra y la verdad sea reivindicada.
Mi amigo Carlos, me dijo exaltado aquel 11 de septiembre al ver la magnitud del concierto que habíamos organizado “¡Estamos todos arrestados…!” y hoy a 47 años de que ocurrió le puedo responder: “Sí, todos estamos arrestados… pero muy honrados y satisfechos de haber sido parte de esta histórica fecha”.  El hecho es que para memoria colectiva la verdad siempre surge, como en las tragicomedias griegas, orgullosa de haber triunfado sobre la mentira. Aquel día quizás no pasó nada, o pasó de todo, pero debe pasar a la historia como el evento en que los jóvenes, sin importar raza, religión o clase social, tuvimos como cobija un cielo lluvioso y el buen rock que como bandera nos igualo a todos. Larga vida al Rock…
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