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Hilda Nucci: Consulta o encuesta definirá rumbo del NAIM

Ofrecen una aproximación en relación con el sentir verdadero de la ciudadanía sobre un asunto concreto

OPINIÓN

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El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, señaló que realizará una consulta popular o encuesta a finales de octubre para que la ciudadanía sea la que decida el futuro del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Previamente expondrán los dictámenes técnicos y darán las bases para iniciar el debate en torno a la viabilidad de continuar con la obra del aeropuerto en Texcoco, concesionarla, o trasladar el proyecto a la base aérea de Santa Lucía y construir dos pistas. Ante esta decisión, valdría la pena cuestionarnos lo siguiente: ¿Es jurídicamente posible realizar una consulta o encuesta para decidir el futuro del NAIM? De conformidad con la definición de consulta popular, sí se podría fundamentar la decisión en ésta, toda vez que es el mecanismo de participación por el cual los ciudadanos ejercemos el derecho al voto, para expresar nuestra opinión respecto de uno o varios temas de trascendencia nacional. Sin embargo, de conformidad con la Ley Federal de Consulta Popular, ésta debe hacerse a petición del Ejecutivo ante el Congreso y una vez aprobada por éste, ser organizada y desarrollada por el INE durante la jornada electoral federal, siendo la más próxima en 2021. Supongo que al no poderse concretar la consulta popular, el Presidente electo se decantará por el mecanismo de la encuesta. Lo anterior, en función de que ésta última sí se podría realizar e implicaría un gasto mucho menor que el de la consulta. Como se observa, el futuro gobierno pretende transformar la opinión pública en un factor real de poder, a través del empoderamiento que le dan las encuestas, sondeos de opinión o consultas populares, para supuestamente informar y dotar de transparencia a la sociedad respecto de un tema. No obstante, los resultados que arrojan estos mecanismos se caracterizan por distintas posturas o actitudes respecto a los asuntos que afectan a la colectividad, lo que representa para los ciudadanos menor libertad en la toma de decisiones, ante la cantidad de información que se nos presenta. Por ello, las encuestas y sondeos han sido utilizados para fines electorales, para la evaluación de programas sociales, pero no para determinar las políticas públicas. Considero que las decisiones del gobierno y sus políticas públicas no deben verse influenciadas por los citados mecanismos, porque su implementación hace que la presión popular conlleve a la disminución del debate público y éste sea depuesto por opiniones individuales que tiendan a ser manipuladas. Las encuestas o sondeos de opinión ofrecen sólo una aproximación en relación con el sentir verdadero de la ciudadanía sobre un asunto y no podemos esperar que la mayoría de los ciudadanos sepan lo suficiente -a pesar de estar “informados”- como para presidir un fallo técnico que le tendría que pertenecer al Estado mexicano dada su importancia y consecuencias.   HILDA NUCCI MIEMBRO DEL SIST. NAL. DE INVESTIGADORES NIVEL I @HILNUCCI