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Hoja de ruta

El discurso de AMLO es histórico: al menos en la retórica

OPINIÓN

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Al recibir la constancia que lo acredita como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador continuó en el humor de conciliar, disipar dudas y arrojar luz sobre lo que será su gobierno. Además de ser inédito por varias razones –hace seis años, Peña recibía la confirmación de su victoria entre el nerviosismo de los priistas que llenaban un salón mientras afuera estallaban las protestas obradoristas–, el discurso de AMLO es histórico: al menos en la retórica, es el primer presidente electo de la historia moderna que lee una lista de las cosas que promete que no hará como jefe del Ejecutivo federal. Primer NO: “El Ejecutivo no será más el poder de los poderes y no buscará someter a los otros”, dijo López Obrador. Se trata de la parte más relevante de su discurso, ya que confronta la narrativa de que si López Obrador llegaba a la Presidencia, pasaría por encima de los poderes Legislativo y Judicial para diseñarse un metapoder casi absoluto. Si se toman como punto de partida las denuncias obradoristas contra el gobierno de Enrique Peña, esta renuncia de López Obrador tendría que significar que su gobierno –a diferencia de lo reclamado al actual– no meterá las manos en las resoluciones y atribuciones que corresponden a los poderes Legislativo y Judicial, lo mismo que en instituciones como el Tribunal Electoral, acusado en estos años de emitir decisiones que favorecían al presidente y a su partido, el PRI. (El argumento de un golpe de Estado sobre los otros poderes se disipó tras el triunfo aplastante que le otorgó a López Obrador la mayoría simple en las Cámaras del Congreso y lo situó a sólo unos votos –vía alianzas con otras fuerzas– de estar en capacidad de aprobar reformas a la Constitución. Aun así, la promesa de no imponerse sobre los otros poderes resulta trascendente en un país con una larga historia de desequilibrios de poder). Segundo NO: “Los mexicanos votaron también para que se ponga un fin a las imposiciones y los fraudes electorales”. Este punto merece preguntas puntuales: ¿El gobierno de AMLO renunciará al uso político y electoral de los programas de gobierno? ¿La controvertida figura de los coordinadores estatales de AMLO no es un instrumento de control que atenta contra los equilibrios políticos? Tercer NO: “La gente votó por un verdadero Estado de Derecho. El pueblo quiere legalidad, no la simulación que en la aplicación de la ley ha persistido desde el Porfiriato”. La exigencia de justicia será tal vez la más difícil de atender. En ese campo yermo se entremezclan los reclamos de los familiares de las personas muertas y desaparecidas, y la impunidad que rebasa 97 por ciento de los expedientes abiertos. El discurso de ayer ratifica un cambio político inmenso. En campaña, Meade decía que había que temerle a AMLO “porque lo que dice, es lo que va a hacer”. AMLO ya no está en campaña y su discurso de ayer es la primera hoja de ruta de su gobierno.