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Salvador Cerón: Equipos de trabajo y gobierno

La falta de liderazgo y trabajo colaborativo son la garantía de la pérdida de rumbo y de recursos

OPINIÓN

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Un equipo de trabajo, y en particular, la integración de un equipo de gobierno, debe partir de la visión del país que se quiere construir, el proyecto de gobierno que se busca realizar y el mandato legal que se ha recibido. Para formar parte de un equipo de trabajo, los conocimientos y la experiencia, así como las habilidades y las disposiciones personales configuran la base para una elección. Sin embargo, son los resultados conseguidos a lo largo de la trayectoria profesional, personal y de servicio social, los mejores predictores del desempeño futuro de una persona. De manera contundente la elección deberá considerar la correspondencia entre los retos por atender y las características personales de los funcionarios: su madurez y su estilo de liderazgo y de gestión. Por su parte, un equipo de trabajo que da resultados, está estrechamente vinculado con la unidad de propósito, la precisión de los objetivos, el conocimiento de las tareas a realizar, la disposición de los recursos y la capacidad de sus integrantes para trabajar juntos. Consecuentemente con lo anterior, la falta de conocimientos, experiencia, habilidades de gestión y una actitud de servicio, sumadas al desconocimiento de los retos, o la falta de liderazgo y trabajo colaborativo, son la garantía de la pérdida de rumbo, de tiempo y de recursos, pero lo más grave: la afectación de las expectativas de una población que demanda un mejor trabajo por parte del gobierno que ha elegido. Por el contrario, resulta muy positivo que los equipos de gobierno sepan reconocer sus propias competencias y con responsabilidad sepan honrar los compromisos adquiridos. Un equipo de trabajo consigue mantener su unidad y motivación, así como competencia y orientación al logro, sólo cuando coincide el liderazgo genuino de la cabeza –claridad de visión, firmeza de carácter y comportamiento ético-, con la lealtad de un equipo confiable, es decir comprometido y capaz. Los equipos de trabajo, es natural que se ajusten con el tiempo, al menos por dos razones: la primera porque los retos a resolver y las circunstancias que rodean el trabajo a realizar cambian, haciéndose necesarias otras competencias o nuevos perfiles, y segundo por la ausencia de resultados, o el comportamiento inconveniente de algunos de sus integrantes. De manera particular, los equipos de trabajo y especialmente un equipo de gobierno son sometidos a fuertes presiones por razones políticas y sociales, por lo que es necesario que la cabeza mantenga la objetividad y temple suficiente para mantener o cambiar a los integrantes de su equipo con firmeza, diligencia y sentido de oportunidad. Por último, conviene tener presente que así como el hábito no hace al monje, el puesto no hace al funcionario. También conviene tener claro que no basta con querer hacer algo, pues es necesario que se pueda y se hagan las cosas, así al que ha sido seleccionado y tiene capacidad para realizar, no se le permite que sea o realice menos de lo que puede. Para ocupar un puesto dentro de un equipo, basta con ser seleccionado, pero para honrarlo es necesario ejercer un liderazgo constructivo fincado en los valores personales y los de responsabilidad social.