Haz tu denuncia aquí

Luis Alonso: El túnel eterno

OPINIÓN

·
En Cleveland parece que hay una maldición y John Dorsey, el nuevo gerente general de los Browns, parece que la quiere desterrar. Pero más allá de las creencias y la burla que genera un equipo que ha ganado uno de los más recientes 32 juegos de temporada regular en la NFL, resulta sorprendente recordar las malas decisiones que se tomaron para el armado del equipo. De las primeras selecciones de Draft entre 2012 y 2016, ninguno de los ocho jugadores elegidos en ese lapso forma parte de los Browns que jugarán la temporada 2018/19. La baja más actualizada de este “selecto” grupo es Corey Coleman, receptor abierto, quien fue negociado a los Bills de Buffalo a cambio de una selección de séptima ronda del Draft de 2020. Se une a los nombres de Trent Richardson, Brandon Weeden, Barkevious Mingo, Justin Gilbert, Johnny Manziel, Danny Shelton y Cameron Erving, quienes fueron reclutados como una solución para tratar de llevar al éxito a los Browns y fracasaron en el intento. Sobresalen los casos de Richardson y Manziel, quienes ya no siguen en la NFL y encontraron una oportunidad en la liga profesional de Canadá, la CFL. Richardson, un corredor que prometía mucho saliendo de Alabama, se alejó del deporte varios años y regresó para encontrar un lugar donde revivir su carrera con los Saskatchewan Roughriders, donde juega desde 2017. Weeden ha rondado por varios equipos en la NFL y encontró su rol como suplente. Está en el campo de entrenamiento de los Texans. Mingo pasó por los Patriots, donde fue campeón en 2016, jugó con los Colts y aterrizó con los Seahawks, donde encontró regularidad. Gilbert fue cambiado a Pittsburgh en 2016 por una selección de sexta ronda de 2018 y el año pasado fue suspendido toda la temporada por violar la política de uso de sustancias prohibidas. Manziel está tratando de revivir su carrera en la CFL donde encontró una oportunidad tras someterse a un proceso de rehabilitación de sus adicciones. Juega con los Alouettes de Montreal. Shelton fue negociado a los Patriots junto con una selección de quinta ronda del Draft de 2018, a cambio de una de tercera ronda en 2019, ahí tendrá un rol en la rotación de la línea defensiva. Finalmente, Erving fue mandado a los Chiefs a cambio de una selección de quinta ronda del pasado Draft y peleará su lugar en el equipo. El punto es que Cleveland está en reconstrucción eterna desde su regreso en 1999 después de cuatro años de su desaparición, con sólo dos temporadas ganadoras desde entonces, una con al menos 10 victorias. Y no se ve luz al final de ese túnel de mediocridad.