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Virgen morena y chica rebelde

El hilo conductor de la exposición es una fiebre ocurrida hace casi 300 años, en 1736: la epidemia del matlazáhuatl

OPINIÓN

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Virgen morena, morenita del Tepeyac, patrona de América Latina, ¿Qué eres para los mexicanos? “Amor del bueno”, “Protección” “La que nunca me abandona”, “Esperanza” “Salvación” y “La madre de Cristo y de los mexicanos”. Escritas en cientos de hojitas de todos los colores, las frases dan forma a la imagen de la virgen que se le apareció a Juan Diego en el Cerro del Tepeyac, en el año de 1531, en la parte final de la muestra “Virgen de Guadalupe, Arte y Devoción”, una de las exposiciones temporales del museo Franz Mayer, a la vista hasta el 30 de septiembre próximo. La emotividad desparramada en los papelitos de colores y en un muro lleno de unos dibujos de la Virgen de Guadalupe acompañados por frases escritas por cientos de chilangos, turistas y visitantes, es una consecuencia lógica de la curaduría de la exposición, que logra concentrar en unos cuantos salones una parte de la devoción y el arte popular que durante siglos los mexicanos le han dedicado. El hilo conductor de la exposición es una fiebre que hace casi 300 años, en 1736, en el barrio de Tacuba, “se sintió rápidamente y se convirtió en venenosa y pestilente. Los primeros afectados fueron los sirvientes de un obraje lanero que muy pronto contagiaron a otros habitantes de la zona, hasta convertirla en un hormiguero de enfermos”. Se trataba de la epidemia del matlazáhuatl, explica la curaduría de la muestra, la más mortífera en el Virreinato de la Nueva España: tan sólo en la Ciudad de México murieron 40 mil personas. La historia de la catástrofe y su solución por intervención de la Virgen de Guadalupe –relato de Cayetano de Cabrera y Quintero (ca. 1700-1774)– articulan la exposición que inicia con una serie de cuadros de los siglos XVII y XVIII, continúa con una colección de exvotos con varios siglos encima y sus historias de milagros y agradecimientos, piezas de arte de alfareros y otras en óleo y lámina sobre cobre. La exposición es una sucesión de objetos surgidos de la creatividad y la espontaneidad popular cuando se trata de representar a la Virgen de Guadalupe pintada en una chamarra de piel o en los bordados pepenados en hilván de las artesanas textileras de Coacuila, en Huauchinango, Puebla. La imagen icónica y protectora representada en los cuadros de los siglos XVII y XVIII se transforma en chica rebelde (para condenar el machismo y los feminicidios en los exvotos escritos por el público), en símbolo unificador de un país sembrado de muertos y desaparecidos (recordados en los papelitos de colores) y en una rica expresión cultural reproducida en material propagandístico, en las piezas textiles, en cuadros de barro y de madera antigua, y en una espléndida muestra de fotografías de Federico Gama, jefe de fotografía de El Heraldo de México, quien en las series Los iluminados y Mazahuacholoskatopunk logra una extraordinaria colección de retratos sobre la devoción popular a la Virgen Morena.