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Túnez y los derechos para las mujeres

Este logro es meritorio, pero será perdurable si forma parte de un acto de maduración social

OPINIÓN

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Túnez dio un nuevo paso histórico en el avance de los derechos de la mujer. Su presidente, Beji Caid Essebsi, propuso otorgarles los mismos derechos de herencia que a los hombres. El sistema actual se basa en la Ley islámica, que por regla permite a los hombres heredar el doble. La religión, o su texto, no oprime a las mujeres árabes y de Medio Oriente, sino las condiciones socioeconómicas, la política e interpretaciones patriarcales de la cultura. La posición de la mujer en Medio Oriente no es uniforme. Existen grandes diferencias, según estatus socioeconómico, afiliación religiosa, grupo étnico. Subsisten leyes flagrantemente discriminatorias, sobre todo en un ámbito tan sensible como el familiar. Su reforma ha sido durante décadas uno de los campos de batalla predilectos de movimientos feministas. Los avances han sido mucho mayores en los países del Norte de África, como Túnez, que en Levante. Cuna de la Primavera Árabe, Túnez tiene larga tradición de conceder a las mujeres más derechos que otros países. Sus reformas en igualdad de género han encontrado traducciones concretas en la vida cotidiana de millones de mujeres de zonas urbanas y rurales, con la abolición de la repudiación y la poligamia, instauración del divorcio y del matrimonio civiles, el derecho a la contracepción. En Medio Oriente, el activismo femenino en los grandes combates políticos de los siglos XIX y XX es incuestionable, como lo es que el feminismo en esa región es contemporáneo del europeo y americano. La Turquía republicana fue pionera en otorgar derecho al voto a las mujeres, en 1930, adelantándose a buena parte a los países de Europa occidental (España en 1931, Francia en 1944). Desde 1950, en naciones árabes como Egipto, Túnez, Argelia, Palestina, Iraq, Libia, Siria, se reconoció derechos fundamentales, como el voto, acceso a cargos de elección popular, escolaridad, la integración al mundo profesional, proclamación de igualdad formal en el espacio público. Existe un feminismo islamista, iniciado por mujeres musulmanas practicantes para revivir la idea central en el Islam de la igualdad entre hombres y mujeres (inseparable de la igualdad entre todos los seres humanos que el Corán reconoce). Marruecos, con la reforma profunda del código de la familia, decretada por el rey Mohammed VI en 2004, ejemplifica el feminismo islámico de Estado, que pretende emancipar a las mujeres en nombre de una lectura liberal de los textos religiosos, sin cuestionar de manera fundamental el sistema patriarcal. Desde el 11-S, los monarcas de los países radicales y puritanos del Golfo promueven reformas cosméticas para mejorar su imagen internacional. Con su reforma, Túnez se mantiene a la vanguardia. El presidente Essebsi quiere llevarse el crédito, cuando muchos tunecinos lo cuestionan por el estancamiento económico, alto índice de desempleo de los jóvenes, y el cariz fuertemente presidencialista del régimen político. Como en cualquier parte del mundo, este logro es meritorio, pero será perdurable si forma parte de un acto de maduración social y no de un gesto coyuntural. *Investigadora de El Colmex